Otra vez que se nos acumula la faena. Hace ya bastante que escribimos el anterior post y, claro está, nos han pasado un montón de cosas y hemos visto un montón de sitios nuevos.
Os dejamos de camino de Chengdú, la capital de Sichuán, desde Lijiang tuvimos que coger un autobús que tardó unas 9 horas, hacer noche en un pueblo-ciudad perdido de la mano de Dios porque no había billetes para esa misma tarde y al día siguiente coger un tren nocturno para llegar a la ciudad. Aquí o compras los billetes con tres o cuatro días de antelación, o los billetes cama se agotan enseguida. Así que nos tocaría pasar 14 horas en asiento duro.
Lo que nos pasó en esta ciudad fue muy guay, unos chicos nos preguntaron si necesitábamos ayuda, nosotros le dijimos que no, que no hacía falta, pero ellos insistieron y nos acompañaron a buscar hotel para dormir esa noche. Después de visitar varios, elegimos uno no muy malo y ellos se fueron no sin antes decirnos que como nuestro tren salía a las tres de la tarde ellos estarían a las dos en punto para ayudarnos a coger el tren y que no tuviéramos ningún problema. Nosotros le decíamos que no hacía falta, pero ellos quisieron y así, al día siguiente, allí estaba la chica (el chico no pudo venir) con su hermana y otra amiga. Como la gente que no tiene billete no puede acceder a los andenes, incluso nos dijo que iba a comprar un billete para acompañarnos hasta el vagón. Ahí ya le dijimos que no rotundamente y ella acepto, no sin antes encontrarse con una amiga que iba a ir en el mismo tren y a la que le dijo que nos ayudara a encontrar el asiento.
No os podéis imaginar cómo son los vagones de asiento duro en China. Cuando nos subimos al tren, pues iba medio vacío y entonces la peña se sentaba o tumbaba donde le salía de las pelotas, unos empezaron a jugar a las cartas nada más subirse al tren y no pararon hasta que llegamos a las 5 de la madrugada, toda la noche pegando gritos, bebiendo, fumando como carreteros, el resto simplemente se sentaban en otros asientos que no fueran los suyos y se ponían a comer pipas y a tirarlas al suelo. A medida que el tren iba parando, la gente iba subiendo al tren y reclamando su asiento. A las 9 de la noche más o menos era la última parada, así que lo que pasó es que el tren se llenó a tope, pero cuando digo a tope es que aquí cuando los billetes de ir sentado se acaban, empiezan a vender billetes para ir de pie, o sentao en el suelo, o en el wáter, o en un asiento de dos hacer tres o en uno de tres hacer cuatro. Íbamos como sardinillas en lata y nos quedaban unas 7 horas por delante. Menuda nochecita pasamos!!!
En Chengdú cambiamos de planes y decidimos ir a visitar a nuestro amigo Rubén que vive en Pekín, él tenía que ir a Taiyuan a trabajar, así que decidimos viajar hasta Taiyuan y pasar con él y su novia el fin de semana. Teníamos que volar el jueves, así que no nos dio mucho tiempo a visitar la zona del Sichuán, lo único que vimos fue la reserva de osos Panda Gigante más grande de China y por lo tanto del mundo. La excursión fue muy maja y estuvimos entretenidos una mañana entera, vimos un montón de osos Panda Gigantes y además conocimos a una pareja de vascos.
El vuelo fue de puta madre, de hecho, si os acordáis de los anteriores posts, os habréis dado cuenta de que no cogíamos un vuelo desde Singapur-Phuket. No sé cuantos quilómetros hay, y no tengo internet ahora para mirarlo, pero yo creo que más de 4000km todo en autobús y muy pocos trenes. El fin de semana entero estaba organizado por Rubén, así que no nos tuvimos que preocupar de nada, de hecho hasta nos vino a buscar un chofer al aeropuerto.
Resumiendo, en ese fin de semana vimos una montaña sagrada con un templo en un cerro con 1080 escalones, un templo colgante (como las casas colgantes de Cuenca pero en China), y al día siguiente vimos unas cuevas espectaculares con unas tallas de imágenes budistas súper antiguas.
Después del finde, él se tenía que volver a Taiyuán a seguir trabajando toda la semana y nosotros nos fuimos a Beijing a su casa a hacer turisteo, pero eso ya lo dejo para otro post.
Ya no sólo me imagino cómo son los trenes allí sino que los siento. Me da la sensación de estar rodeado de gente cuando leo éste post, estoy nervioso y tengo ganas de que se vaya todo el mundo de mi casa...pero estoy solo, jeje.
ResponderEliminarNecesito fotos que imagino que tiene que empezar a haber un cambio brusco ya de entorno ¿no?
PD: Muchísimas gracias por la postal, no os podéis llegar a imaginar la ilusión que me hizo, es sencillamente indescriptible, de verdad, todo intento de descripción se quedaría corto, así que os lo cuento cuando os vea en persona para poneros todas las caras que puse y demás.
qué grande eres Juan!! Eres un poeta disfrazado.
ResponderEliminarMerecías esa postal más que nadie, nuestro fan incondicional. Rosa
ojo con los panda!! parecen muy cariñosos pero te zurran!!
ResponderEliminarvas aprender kungfu o que!!!!
(sergi)
bueno niños ja sira hora de pensar amb tornar i estar dos dies explicantme tot lo vitjee!!! perracoooooooooooooooooooooossssssssssssssss!!!!
ResponderEliminarbesitos als dos!!!! CANO