Seam Reap (Templos de Angakor)
Cuando llegamos a la frontera de Camboya sentimos que la cosa estaba cambiando, y para peor, por supuesto. Se veía un sitio polvoriento y con la gente no muy amigable, pero eso solo fue la primera sensación, no se puede juzgar a una nación solo por una frontera o por un grupo determinado de gente.
Hicimos nuestros visados respectivos (ahí ya nos clavaron unos 4€ y pico en comisiones ocultas, aparte de lo que vale la visa claro) y nos dispusimos a coger un autobús a nuestro próximo destino, Seam Reap. Vimos a unas chicas europeas y les preguntamos, pero ellas ya tenían el billete cogido desde Tailandia así que fuimos a preguntar a otro tipo, este era de una “agencia gubernamental” y nos ofreció llevarnos de gratis hasta la estación de autobuses. Aceptamos y a medio camino nos ofreció el billete completo por una pasta, le dijimos que no y enseguida rebajo, así que le aceptamos el billete, porque nos decía que el autobús salía en cuanto llegáramos a la estación así que el muy hijoputa nos la coló de pleno. Pensamos que si lo hubiéramos comprado allí mismo nos hubiera salido por bastante menos. JODER parecemos nuevos en esto y ya llevamos tres meses.
Cuando llegamos a la ciudad nos quedamos en el hotel que nos ofrecieron en la agencia de autobuses porque primero dimos unas vueltas y todos los que nos gustaban y tenían un precio decente estaban llenos.
Nos habían dicho que para ver los templos se podía ir en bicicleta, pero nosotros decidimos al final contratar un tuk tuk para los tres días que íbamos a ir. Las entradas son de un día, de tres o de una semana y toda la gente con la que habíamos hablado nos había dicho que la de tres días es mejor porque en un día no te da tiempo a ver nada casi.
A la mañana siguiente nos levantamos un poco tarde (por la paliza del día anterior) pactamos un buen precio con los del hotel para que nos llevaran en tuk tuk los tres días y nos fuimos hacia las ruinas.
El primer sitio donde nos llevó el chofer fue a Angkor Wat, la madre de los templos, el recinto religioso más grande del mundo, una de las 7 maravillas (ya llevamos dos en este viaje, tres contando la isla de Komodo, si es que la han reconocido finalmente). Si no conocéis nada sobre Angkor os aconsejo que miréis la wikipedia porque es alucinante la historia y las medidas y las formas y los bajo relieves.
Después de Angkor Wat, fuimos a ver Angkor Thom, que es otro recinto con varios templos muy majos dentro. Mirad las fotos y fliparéis con unas formas de terminar las cúpulas en forma de cabeza de buda por las cuatro lados, ese templo se llama Bayon y es el segundo en importancia en Angkor.
A partir de ahí, el resto de templos son una repetición tras otra de los primeros que vimos, lo que tienen súper encantador son los alrededores llenos de naturaleza, incluso dentro de ellos. Pensad que menos Angkor Wat, que hubo monjes cuidando de él hasta que los occidentales lo descubrimos, los demás templos se dejaron de la mano de dios y aquí la selva te crece en cualquier lado y te destroza lo que pille por el camino y nuevos no son estos templos, que estamos hablando de los siglos XII y XIII y aquí un árbol más grande que todas las cosas te crece en 20 años. Tenéis que mirar las fotos porque hay uno especial en el que las raíces de los arboles crecen destrozando las estructuras y le dan un aire súper apocalíptico al recinto.
Si alguien está pensando en venir a Camboya, nuestra recomendación de “expertos” es que si no te gustan mucho las ruinas y estas cosas, con un día en tuk tuk te da tiempo a ver las cosas más importantes y el resto es repetición, con encanto claro está, pero repetición y aquí ni la entrada ni el tuk tuk son baratos que digamos.
Habíamos pensado en visitar Angkor e ir tirando hacia la frontera de Laos, porque ya llevamos bastante viaje y estamos un poco cansados de ver muchas cosas y mucha gente nos había dicho que Cambodia no triunfa mucho, aparte de Angkor claro está, pero que Laos es una maravilla así que podíamos gastar más tiempo entre Laos y China y pasar de Cambodia.
Como el viaje hasta Laos era una pasada de largo al final decidimos parar en una población llamada Kratie, que pillaba de camino y es uno de los pocos sitios dónde se pueden ver a una especie de delfines llamados Irawati, o algo así, que solo está en el Mekong y allí pensaríamos si ir a otra población, esta si apartada de la carretera pero igual de encantadora según mucha gente que vamos conociendo por el camino.
El viaje de Seam Reap hasta Kratie fue un poco tortura, casi 9 horas cogiendo un autobús grande y a medio camino cambiar a otro del tipo minibús del año de la pera.
El resto ya lo dejo para Rosa que lo tiene medio escrito…