miércoles, 28 de julio de 2010

Seam Reap

Seam Reap (Templos de Angakor)

Cuando llegamos a la frontera de Camboya sentimos que la cosa estaba cambiando, y para peor, por supuesto. Se veía un sitio polvoriento y con la gente no muy amigable, pero eso solo fue la primera sensación, no se puede juzgar a una nación solo por una frontera o por un grupo determinado de gente.

Hicimos nuestros visados respectivos (ahí ya nos clavaron unos 4€ y pico en comisiones ocultas, aparte de lo que vale la visa claro) y nos dispusimos a coger un autobús a nuestro próximo destino, Seam Reap. Vimos a unas chicas europeas y les preguntamos, pero ellas ya tenían el billete cogido desde Tailandia así que fuimos a preguntar a otro tipo, este era de una “agencia gubernamental” y nos ofreció llevarnos de gratis hasta la estación de autobuses. Aceptamos y a medio camino nos ofreció el billete completo por una pasta, le dijimos que no y enseguida rebajo, así que le aceptamos el billete, porque nos decía que el autobús salía en cuanto llegáramos a la estación así que el muy hijoputa nos la coló de pleno. Pensamos que si lo hubiéramos comprado allí mismo nos hubiera salido por bastante menos. JODER parecemos nuevos en esto y ya llevamos tres meses.

Cuando llegamos a la ciudad nos quedamos en el hotel que nos ofrecieron en la agencia de autobuses porque primero dimos unas vueltas y todos los que nos gustaban y tenían un precio decente estaban llenos.

Nos habían dicho que para ver los templos se podía ir en bicicleta, pero nosotros decidimos al final contratar un tuk tuk para los tres días que íbamos a ir. Las entradas son de un día, de tres o de una semana y toda la gente con la que habíamos hablado nos había dicho que la de tres días es mejor porque en un día no te da tiempo a ver nada casi.

A la mañana siguiente nos levantamos un poco tarde (por la paliza del día anterior) pactamos un buen precio con los del hotel para que nos llevaran en tuk tuk los tres días y nos fuimos hacia las ruinas.

El primer sitio donde nos llevó el chofer fue a Angkor Wat, la madre de los templos, el recinto religioso más grande del mundo, una de las 7 maravillas (ya llevamos dos en este viaje, tres contando la isla de Komodo, si es que la han reconocido finalmente). Si no conocéis nada sobre Angkor os aconsejo que miréis la wikipedia porque es alucinante la historia y las medidas y las formas y los bajo relieves.

Después de Angkor Wat, fuimos a ver Angkor Thom, que es otro recinto con varios templos muy majos dentro. Mirad las fotos y fliparéis con unas formas de terminar las cúpulas en forma de cabeza de buda por las cuatro lados, ese templo se llama Bayon y es el segundo en importancia en Angkor.

A partir de ahí, el resto de templos son una repetición tras otra de los primeros que vimos, lo que tienen súper encantador son los alrededores llenos de naturaleza, incluso dentro de ellos. Pensad que menos Angkor Wat, que hubo monjes cuidando de él hasta que los occidentales lo descubrimos, los demás templos se dejaron de la mano de dios y aquí la selva te crece en cualquier lado y te destroza lo que pille por el camino y nuevos no son estos templos, que estamos hablando de los siglos XII y XIII y aquí un árbol más grande que todas las cosas te crece en 20 años. Tenéis que mirar las fotos porque hay uno especial en el que las raíces de los arboles crecen destrozando las estructuras y le dan un aire súper apocalíptico al recinto.

Si alguien está pensando en venir a Camboya, nuestra recomendación de “expertos” es que si no te gustan mucho las ruinas y estas cosas, con un día en tuk tuk te da tiempo a ver las cosas más importantes y el resto es repetición, con encanto claro está, pero repetición y aquí ni la entrada ni el tuk tuk son baratos que digamos.

Habíamos pensado en visitar Angkor e ir tirando hacia la frontera de Laos, porque ya llevamos bastante viaje y estamos un poco cansados de ver muchas cosas y mucha gente nos había dicho que Cambodia no triunfa mucho, aparte de Angkor claro está, pero que Laos es una maravilla así que podíamos gastar más tiempo entre Laos y China y pasar de Cambodia.

Como el viaje hasta Laos era una pasada de largo al final decidimos parar en una población llamada Kratie, que pillaba de camino y es uno de los pocos sitios dónde se pueden ver a una especie de delfines llamados Irawati, o algo así, que solo está en el Mekong y allí pensaríamos si ir a otra población, esta si apartada de la carretera pero igual de encantadora según mucha gente que vamos conociendo por el camino.

El viaje de Seam Reap hasta Kratie fue un poco tortura, casi 9 horas cogiendo un autobús grande y a medio camino cambiar a otro del tipo minibús del año de la pera.

El resto ya lo dejo para Rosa que lo tiene medio escrito…




Ayuthaya
Joder qué pereza me da contaros ahora lo de Ayuthaya, por suerte ya os lo medio conté cuando lo del mundial así que pasaré directamente al día siguiente.
A la mañana siguiente nos levantamos no muy tarde y con la medio resaca nos fuimos a ver ruinas con la bicicleta que habíamos alquilado la tarde anterior, tenéis que ver las fotos porque en muchas salimos celebrando la victoria desde diferentes sitios. La verdad es que la ciudad es bastante bonita y tranquila, hay un montón de ruinas de templos hinduistas y budistas. El que más nos gustó creo que a todos es uno en el que hay un árbol y una cabeza de Buda dentro del tronco, o sea que el tronco a crecido alrededor. Además de templos en la parte sur de la ciudad había también un parque muy majo con unas ruinas no tan majas, pero que daban un toque guay al asunto.
Por la tarde Héctor y yo nos fuimos a la piscina de un hotel a pasar la solanera mientras la Rosa se pegaba una buena siesta en la habitación. Después nos fuimos al mercado nocturno a tomarnos un Banana Shake, cenar y al catre, que mañana será otro día.
Nuestro próximo destino era el Parque Nacional de Koh Yai. Para llegar también fuimos en tren, cuando llegamos había como cinco personas intentando que fuéramos a su hotel, al final nos decidimos por uno que tenía buena pinta y el tío nos cayó bien. El mismo tío nos ofreció una excursión al parque nacional a un precio “razonable”. La excursión era de día y medio así que la empezamos después de comer.
Nosotros, como somos pobres, cogimos la versión “sin paseo en elefante”, así que el principio de la excursión fue ir hasta un sitio donde una pareja de americanos y dos chicas francesas se subían a un elefante y se daban una vuelta de media hora mientras nosotros nos quedábamos mirando las musarañas, bueno mejor dicho los conejos, porque en el sitio ese había un cerco lleno de conejos.
Después de los elefanticos nos fuimos a un rio a darnos un baño, el día no acompañaba mucho pero aún así yo me pegué unos largos, la gente no estaba muy por la labor así que el baño duró poco.
Después del baño, nos fuimos a ver unas cuevas dónde aparte de una imagen de Buda, había unos murciélagos, hasta el momento no estaban siendo unas aventuras muy divertidas que digamos…
Lo que vino después sí que nos dejó con la boca abierta, la historia fue que nos llevaron a un prado y nos quedamos de pie mirando a una colina, al cabo de un rato de estar allí vimos un grupo de murciélagos que salían como de la colina, bueno la cosa tampoco era para tanto. Al cabo de otro rato empezaron a salir murciélagos como si de humo se tratara, nosotros estuvimos allí como veinte minutos y la cosa no paraba, venga a salir murciélagos, cienes, miles, millones, una jartá para que me entendáis. Después de eso nos llevaron a cenar, al hotel y pa la cama.
A la mañana siguiente teníamos un trekking de 3 horas por el bosque-jungla. Lo primero que hicimos cuando llegamos al parque fue ponernos una especie de calcetines que nos cubrían hasta las rodillas para que las sanguijuelas no nos chuparan la sangre. Luego nos llevaron hasta el centro de información dónde aparte de mear tranquilamente, había una exposición con los animales que había por la zona y más cosicas de interés cultural. De camino a la zona del trekking vimos monos, pájaros y hasta una pareja de escorpiones.
Durante el camino la guía nos iba explicando las diferentes especies de árboles que nos íbamos encontrando, los monos y sus gritos, y demás flora-fauna de la selva, la cosa estaba guapa hasta que se nos puso a llover a cántaros. Qué manera de llover por dios!!! Llevábamos chubasqueros pero entre la humedad y que nuestros chubasqueros no transpiran, terminamos calados hasta las trancas.
Una vez terminado el trekking, nos fuimos a comer y por la tarde fuimos en coche a ver si veíamos elefantes salvajes, y luego a un sitio desde el que había unas vistas muy bonitas. Las vistas muy majas, pero lo que se dice elefantes no vimos ninguno.
Al día siguiente nos fuimos al Parque histórico de Phenom Peng, fuimos en bus y el tío en vez de pararnos en el pueblo grande que hay cerca nos quiso llevar casi hasta la puerta de los templos, así que nos dejó en un pueblo en el que no había más de dos calles, el único “hotel” del pueblo nos hizo buen precio y nos quedamos.
Después de dar unas vueltas por la tarde, por la noche la familia del hotel estaba cenando y nos invitó a que nos uniéramos, fuimos después de asearnos un poco y la verdad es que eran súper majos, los dos padres eran profesores y una de las hijas, enfermera. Hablaban un inglés muy justito, pero la hija traducía cuando la cosa se complicaba. La madre nos hizo un book entero de fotos.
Al día siguiente después de visitar los templos de la zona, la Rosa y yo nos fuimos a la escuela del pueblo a ver a la profesora en acción. Los niños nos “tocaron” los instrumentos locales y hasta la profesora disfrazó a la Rosa con el traje tradicional y le empezó a hacer fotos a cascoporro y a pasearla por el colegio. Menos mal que se contentó con llevarla al patio y no quiso llevarla clase por clase, porque eso ya hubiera sido un apurón de los buenos.
Después de visitar la escuela fuimos a coger el bus que nos llevaría hasta la frontera con Cambodia. Como la visa en Tailandia se nos terminaba habíamos decidido ir a Cambodia a ver los templos de Angkor y luego pasar a Laos y después a China todo por carretera.


Ayuthaya


Khao Yai


Phenom Peng

viernes, 23 de julio de 2010

Bangkok

Para ir de Koh Tao a Bangkok cogimos un ferry rápido y luego un autobús, en total unas 8 horas entre pitos y flautas. Por el alojamiento no nos teníamos que preocupar porque Olivier y Nati, una pareja que conocimos en Indonesia, nos ofrecieron su habitación de invitados y nosotros aceptamos gustosos. (Nos convencieron con dos simples argumentos, es gratis y tiene piscina).
Llegamos un poco tarde y cogimos un taxi para ir hasta su condominio, que palabra más rara por cierto (para el que no lo sepa un condominio es como una especie de urbanización pero a lo alto). Nati estaba ya durmiendo y Olivier estaba en Laos porque tenía problemas con su visa de trabajo y tuvo que salir del país, por cierto él es Suizo y Nati es Tailandés.
A la mañana siguiente Nati tenía que ir a ver a su familia así que nos dejaron la casa para nosotros solos durante dos días enteros. Cuando nos levantamos nos tenía preparado un desayuno cojonudo, luego nos explicó un par de cosas de la casa y por último nos enseñó la piscinaca olímpica del condominio.
En nuestro primer día de turistas por la ciudad quisimos ver El Palacio Real y el Buda reclinado, que estaban por la misma zona. Para llegar tuvimos que coger el Skytrain (como un metro pero por o alto) y el ferry. En el Palacio Real lo más interesante es el Templo del Buda Esmeralda, mirad las fotos porque es difícil de explicar lo majestuoso que es. Pero lo que más nos marcó ese día fue el Wat Po o lo que viene siendo el Buda reclinado. Ahí sí que se nos cayeron los huevos al suelo, el Buda mide unos 40 y pico metros de largo y unos 5 ó 6 de alto, es dorado y cuando entras en el palacio dónde lo tienen metido lo primero que ves es la cabeza y yo no se porqué pero te la quedas mirando como si fueras tonto, aunque algunos lo somos (ya me hago yo la gracia porque sino los comentarios irán todos en ese sentido). Bueno pues eso que es im prezionante como diría aquel. Visita obligada a todo el mundo que pasa por Bangkok.
Ese día creo que no hicimos gran cosa más aparte de pegarnos un chapuzón en la piscina y darnos una vuelta por el barrio dónde nos alojábamos.
El siguiente día lo dedicamos a visitar centros comerciales en busca de gangas, y la verdad es que con la caída del euro la cosa no es tan gangosa como la pintan, o por lo menos nosotros no tuvimos esa sensación, yo por ejemplo miré precios de portátiles para cambiarme el mío por uno de esos chiquitajos y el precio que encontré era similar al de España y encima con un año menos de garantía, así que nada de nada.
Esa noche jugaba España y Hector venía de Koh Tao, así que quedamos con él en una zona de bares y vimos el partido en una terraza con un montón de Tais que iban con España, cuando metió Villa a poco del final nos abrazamos todos.
Al día siguiente más templos y el barrio chino y por la noche Olivier y Nati nos tenían preparada una cena estilo Tailandes cojonuda, la velada fue sensacional y nos sirvió para conocernos un poco más. Además vinieron Hector y un conocido de Olivier y Nati que estaba de paso por Bangkok.
Al día siguiente fuimos a ver el mercado flotante de Damnuek Saduak, en vez de contratar un tour organizado lo quisimos hacer por nuestra cuenta. Quedamos en una estación de autobuses dónde nos habían dicho que salían minibuses cada media hora, resulta que de eso nada, que el de las 8 lo habíamos perdido y que hasta las 10 no salía ninguno más. Resignación, un poco de sentido del humor y esperar al siguiente. Al rato nos vino a recoger el Carlos Sainz de los minibuses, menuda caña le metió el colega. Cuando llegamos contratamos una barca para que nos hiciera la visita por el mercado y resultó ser una mierda como una casa, una chicharra que metía el sol que no podías parar quieto por ningún lado, yo no sé si es que el mercado es guay a primera hora o qué porque lo que nosotros vimos era una atracción de feria para turistas despistados. Y para volver una odisea de más de cuatro horas en autobuses locales , vamos todo el día perdido por la porquería del mercado.
Esa noche había cena en casa con invitados de varios países y nos lo pasamos genial con dos chicos de Brunei que trabajan en una aerolínea y vuelan cada poco a Bangkok para emborracharse y pasárselo bien porque en su país no es legal ni emborracharse, ni ser gay, ni pasárselo bien creo.
El sábado nos fuimos al mercadillo más grande del mundo según mis cansadas piernas, es como si al de glorias lo multiplicas por doscientos, creo haber leído en un folleto que había más de 15000 tiendas. Al final nos compramos unos trapitos que nos hacían falta y para casa a la piscina como no.
Creo que he confundido las noches que pasamos por ahí, pero es que de esto hace ya unos días así que perdonad mi despiste, pero no pienso borrar nada de lo aquí escrito.
Al día siguiente nos íbamos para Ayuthaya, pero ese ya será otro post.

domingo, 18 de julio de 2010

Koh Tao

Koh Tao y Bangkok

La verdad es que hace ya unos días que dejamos koh Tao así que voy a intentar hacer memoria y a contaros todo lo que se me ocurra.
La aventura de Koh Tao empieza en el Ferry desde Koh Phangan hasta Koh Tao, 4 horas de retraso nos tuvieron pasando calor junto a otros 500 jóvenes que habían asistido a la fiesta de la luna llena en el muelle. Esas cuatro horas nos sirvieron a la Rosa y a mí, para poder comentar las sensaciones que tenemos pensando en nuestro futuro, si os soy sincero, no llegamos a ninguna conclusión pero por lo menos reflexionamos sobre el tema, que a estas alturas del viaje ya es algo.
Además de reflexionar, en el muelle se nos acercó un chico que ofrecía cursos de submarinismo en diferentes sitios, nosotros ya habíamos mirado precio y casi que habíamos cerrado un curso en uno de ellos, pero el chico este nos ofreció el curso más barato y encima tenían instructores en castellano y el alojamiento gratuito, como no pudo ser de otra manera aceptamos y cuando llegamos al puerto, un todoterreno nos estaba esperando para llevarnos al centro.
Koh Tao es una islita muy pequeña (10km x 3km) así que enseguida llegamos a la playa de Chalok Baan Kao que es dónde está el centro de submarinismo y la cosa fue rápida, empezaríamos a la mañana siguiente con la inmersión en la piscina y por la tarde teoría con un instructor llamado Sebastián, así que tenía que hablar castellano por huevos. Además las condiciones eran cojonudas, alojamiento en un bungalow muy decente, centro de submarinismo y restaurante delante de la playa, buen ambiente.
A la mañana siguiente conocimos a nuestro instructor (la primera impresión fue buena, empezamos bien), preparamos nuestros equipos y nos fuimos a la piscina para empezar con los ejercicios. Un poco de explicación sobre las bombonas, uips botellas de aire, unos ejercicios para ver que no somos unos ineptos, unas normas básicas de señalización bajo el agua y una apuesta, el que se ponga más veces la máscara encima de la frente paga unas cervezas. (En submarinismo ponerse la máscara así es síntoma de pánico). Los ejercicios se nos dieron bien y la sensación de respirar bajo el agua a mí me pareció maravillosa, un poco “ortopédica” pero joder que puedes estar un buen rato debajo del agua sin salir, es casi como volar, bueno ahí me he pasado pero es fantástico. Os recomiendo a todos, si podéis, hacer el bautismo aunque sea solo para eso porque la sensación es fantástica. Bueno ahora sólo recuerdo lo bueno pero me acabo de acordar que la cosa no es tan maravillosa en cuanto a que el equipo que llevas pesa como un muerto y no es muy cómodo, pero una vez debajo del agua la cosa cambia, el peso no es el mismo y la sensación es muy buena.
Estuvimos unas cinco horas en la piscina en total, así que cuando acabamos teníamos los dedos de las manos como viejos arrugaos. Al terminar, nos fuimos a comer algo al centro y por la tarde un poco de teoría. Aquí Sebas nos metió un poco de caña porque el día anterior deberíamos haber empezado con unos vídeos de teoría pero como llegamos tan tarde (las 4 horas de retraso del Ferry) no habíamos querido empezar porque estábamos petaos. Al acabar la teoría estábamos hechos polvo y lo único que hicimos fue cenar en el mismo restaurante del centro, que por cierto era cojonudo y encima el más barato de la zona, y irnos a dormir.
A la mañana siguiente teníamos nuestras primeras inmersiones en mar abierto así que tuvimos que madrugar. Ya en el barco Sebas ultimó las explicaciones sobre la inmersión, qué ejercicios íbamos a hacer, qué profundidad, otra vez la señas de comunicación submarinas, etc.
Ya con las aletas puestas, mano derecha en la cara y mano izquierda con los plomos y paso adelante, se acaba de abrir un mundo diferente a lo que nunca habíamos visto. Bueno la sensación no la tienes inmediatamente, porque tienes que hinchar el chaleco para no hundirte del tirón, primero bajas cautelosamente, haces unos ejercicios que has practicado previamente y cuando puedes hacer un poco de turismo es cuando empiezas a darte cuenta de esos sentimientos.
La siguiente inmersión y las dos del día siguiente fueron un poco más de lo mismo, pero no en el mal sentido sino todo lo contrario, pero es que si tengo que explicarlo todo al detallo, no termino ni en cuatro horas y estoy cansado.
Tengo apuntado casi todo lo que vimos en la libreta de submarinear (me gusta llamarlo así), un montón de coral de diferentes colores y formas, un montón de peces incluido una familia de nemos, un pez globo, una morena pequeña, una barracuda, etc. La visibilidad no era muy buena ninguno de los días, pero la cantidad de bichos que hay por allí abajo es impresionante.
Chino chano, chino chano llegó la hora del examen final y como no aprobamos los dos sin problemas, así que ahora somos Open Water, lo que viene siendo que podemos bajar hasta 18m de profundidad.
Por cierto, en la última inmersión, un tío nos grabó con el rollo “yo os grabo sin obligación por vuestra parte” y nosotros pensábamos” con la pasta que cuesta al igual le compramos esto”. Vimos el video por la tarde del último día y vino Sebas y su chica Eva porque nunca antes le había grabado y le hacía gracia la cosa al chico. Al terminar el video nos miramos la Rosa y yo y dijimos “Yo lo quiero y ¿tu?” y bueno ya os lo enseñaremos al que lo quiera ver. Joder es que te ves ahí y dices me cago en la leche, ¿cuándo voy yo a grabarme submarineando?
Al terminar el curso nos quedamos unos días más para disfrutar de la isla y además yo quería hacer alguna inmersión más, así que nos quedamos alojados en el mismo centro de submarinismo pero ahora pagando y alquilamos una moto que condujo siempre Rosa para poder recorrer la isla.
Una de las noches nos invitaron Sebas y Eva a cenar tortillas de patatas, no sabéis lo bien que nos sentaron, hay omá que rica. Además de el buen rato que pasamos hablando de nuestras cosicas, por cierto, ellos el año pasado hicieron un viaje de mochileros de dos años enteros!!! Y ahora son profesores de submarinismo aquí en Tailandia, más abajo pondré sus direcciones por si alguien quiere contactar con ellos y su página web de viajes y submarinismo.
Otra noche vimos el futbol, España contra Portugal (creo) y yo cogí una caraja guapa, porque con la tontería de que aquí era a la 1,30 de la madrugada y que quedamos en un bar y que me lo estaba pasando bien, total que a la mañana siguiente había quedado para submarinear, y lo tuve que anular porque tenía una resaca de camello.
Gracias a Sebas y Eva conocimos a otro chico de Barcelona que está de viaje por Tailandia, se llama Héctor y en próximos posts tendrá protagonismo asegurado. Por cierto, la playa dónde se alojaba Héctor, estaba al lado de la nuestra, y era maravillosa, las hamacas en la arena, la musiquilla, el ambiente, que recuerdos…
El último día antes de coger el Ferry hacia Bangkok, hice mis bajadas y la verdad es que me moló mucho la historia de estar todo el rato de excursión, y no tener que hacer ejercicios y demás. Sebas me dijo que lo hacía bien y que mantenía bien la respiración, la botella me duró 50 y pico minutos, que para ser novato está muy bien.
Bueno, en este post quería hacer Koh Tao y Bangkok, pero es que me pongo a contar cosas y no paro macho.

Enlace de la pagina de nuestros profes y amigos: http://www.viajarybuceo.com/

martes, 13 de julio de 2010

Phuket y Koh Phangan

Huau!!! Por fin hemos aterrizado en Tailandia, qué ganas teníamos de llegar. En Singapur decidimos volar directamente hasta Phuket (una isla del sudoeste) y desde allí ir subiendo para el norte. Previamente habíamos reservado un hotel muy majo en Patong(nos queríamos pegar un homenaje) así que fuimos directos al hotel desde el aeropuerto, y ya en el cuarto, a dormir, que el día ha sido largo.
Al día siguiente después de desayunar nos metimos directamente a la piscina, sí, sí piscina como o oís, cuánto tiempo por dios. Al rato se puso a llover, pero a nosotros no nos importó mucho y nos quedamos un rato, la gente que estaba en el restaurante del hotel y los empleados nos miraban un poco raro, pero bueno, nosotros estábamos más agusto que u arbusto.
Pasamos dos días más en Phuket y todo el tiempo casi estuvo lloviendo y la previsión a 14 días era de lluvias cada día y de las fuertes (acaba de empezar la temporada del monzón así que es lo que toca) así que decidimos cambiar a la costa este de Tailandia porque ahí el tiempo es diferente que en este lado y seguramente no nos lloverá tanto.
Nos vamos sin haber podido visitar bien la isla de Phuket, ni las Koh Phi phi, ni Krabi, etc, pero pensamos en volver a esta parte cuando haga mejor tiempo así que para la siguiente.
Para ir a Koh Phangan vamos en autobús y ferry. En el autobús se subieron unos españoles y en el ferry ya nos pusimos a hablar. Nosotros queríamos hacer un curso de yoga en esta isla así que ya teníamos planeado el alojamiento y como ellos iban a la aventura nos fuimos todos juntos a la misma zona de la isla. Se llaman José, Toni y Humprey y la verdad es que nos lo hemos pasado muy bien con ellos.
Al día siguiente empezamos el curso intensivo de yoga de un mes, las clases empezaban a las 8 de la mañana y había tres sesiones diarias de 2 horas. Estábamos súper ilusionados, pero al empezar la clase la chica se tiró como una hora y pico hablando sobre los Chakras en un inglés demasiado fluido, a mí me costó lo mío seguirla, pero Rosa se perdió bastante. Cuando la chica terminó las explicaciones, otro chico empezó los Assanas (las posturas de yoga para que nos entendamos) y él quería que cerráramos los ojos y que le escucháramos, imaginaos en inglés súper flojito hablando de posiciones, sentimientos, pensamientos a dónde dirigir la mente incluso nos hizo una sesión de meditación. Ahí sí que no nos enteramos de la misa la mitad así que pese a las ganas que teníamos de practicar yoga decidimos continuar con nuestro viaje y dejar el yoga para otra ocasión que sepamos mejor inglés o con maestros que hablen castellano.
Esta decisión la tomamos el día 23 de Junio y cómo la luna llena caía el 26 y Koh Phangan es famosa por su fiesta de la luna llena (Full moon Party ) decidimos quedarnos hasta la fiesta y luego pirarnos a la isla que hay al lado a hacer un curso de submarinismo.
Cómo no hacíamos el curso de yoga, tampoco podíamos quedarnos hospedados en su bungalow así que nos fuimos a otra playa con los chicos españoles, ellos habían tenido tiempo de buscar alojamiento así que nos fiamos de ellos y nos fuimos. La verdad es que acertaron de lleno, porque el sitio era de puta madre, al lado de una playa genial, barato, bonito y limpio, no le podíamos pedir nada más.
Las playas de la isla esta son cojonudas, pero lo malo de esta temporada es que es de marea baja y de día la mayoría de playas están sin agua hasta dónde empieza el coral y claro, no te puedes meter porque lo pisas entero y eso corta, pincha, y como no andes con ojo te escupe e insulta. Las puestas de sol desde la playa de nuestro bungalow eran espectaculares, un paisaje perfecto, con poca gente, musiqueta en las terrazas de los bares, de lujo vamos.
Para movernos por la isla nos alquilamos unas motos, pero al segundo día de andanzas moteras, queríamos ir al lado este de la isla y la carretera no era muy buena, pero nosotros tiramos palante hasta que llegó un tramo donde la carretera se terminó y empezaba un camino de tierra con unas cuestas increíbles. Tanto eran que en una de estas tuve que frenar tanto que las ruedas se me bloquearon y no pude sostener la moto recta y pegué una taleguilla maja. Me caí cuadno ya estaba frenada la moto, intenté poner los pies para sostenerla, pero había surcos de la lluvia y se me ladeó hasta que se me cayó encima de lado.
No os preocupéis que no me pasó nada, unos rasguños y el honor resentido de nuevo (con lo que me están gustando las motos y así me lo pagan) y ya está. Bueno la cartera un poco resentida también porque aquí no existen los seguros, el que la hace la paga.
Lo siguiente es explicaros la fiesta de la Luna llena. De los tres españoles, el único que vino fue Toni, cuando llegamos al pueblo de la fiesta empezó a caer una que te cagas y pensamos que nos tendríamos que volver porque eso parecía que no iba a terminar nunca, pero que va, al cabo del rato fue dejando de llover hasta que nos decidimos salir del restaurante hacia la playa. En realidad no dejó de llover en toda la noche, pero tampoco era mucho así que todo el mundo a remojo.
La fiesta en sí, consiste en un montonaco de guiris bastante jóvenes borrachos como cubas, pintados todos con pinturas florescentes, en una playa con bares que ponen música más o menos buena y poca cosa. No es para tanto, os lo aseguro, eso lo digo por la gente que le han hablado de ella. No os penséis que lo pasamos mal, para nada, de hecho nos pegamos una buena fiestecica los tres juntos, nos embolingamos y nos reímos un montón. Al llegar al hotel, Toni y yo nos colamos en el hotel de al lado y nos pegamos un chapuzón en su piscina antes de dormir la mona.
El día después estuvimos mareando la perdiz todo el día con la resaquilla y al siguiente ya nos fuimos a nuestro siguiente destino…
Phuket

Koh Phangan

Fullmoon Party

domingo, 11 de julio de 2010

Felicidades Campeones!!!

Ya se que no es normal que aquí se escriba de futbol, además que cronológicamente tampoco tocaría, pero que coño, os voy a relatar la finalísima.

Hemos estado unos días en Bangkok, y ayer nos vinimos a un pueblo a unos 70km hacia el norte. Puede que lo hubiéramos vivido más intensamente allí, que hay un montón de bares y de pasión por el futbol, pero ya llevábamos varios días allí y decidimos movernos.Ahora estamos viajando con un chico de barcelona que hemos conocido en una isla y estaremos unos días juntos.

Ayer llegamos a este pueblo al mediodía y después de comer y de pegarnos una buena siesta, alquilamos unas bicicletas para ver unos monumentos. Cuando empezó a anochecer fuimos a un mercado nocturno. Queríamos cenar en un restaurante que nos habían recomendado, pero a medio camino, nos empezó a llover de una manera bestia y nos paramos en un "restaurante" de comida local para resguardarnos. Como no paraba, decidimos cenar allí, todo un acierto por cierto. Luego al hotel, ducha y a prepararnos par el partido. Aún quedaban 3 horas y pico, pero nos fuimos de la habitación para ir calentando.

Después de varios bares, incluido uno de prespiputas dónde una mezcla de Chuknorris y Popeye se intentaba encalomar a una Ladiboy, nos fuimos a uno que tenía una pantalla muy grande y estaba lleno de holandeses.

Como la cosa se iba calentando, a la media parte decidimos cambiar de bar, no es que se metieran con nosotros, pero la gente empezaba a emborracharse (incluido nosotros, claro) y los gestos, las broncas y los aplausos a los diferentes equipos no sentaban igual de bien.

Fuimos a parar a un bar que estaban cerrado y el dueño y un francés estaban viendo el partido en una pantalla gigante, le preguntamos y nos dijo que si, que lo viéramos con ellos.

Creo que el resto os lo podéis imaginar, abrazos, saltos, nervios, y al final, Iniesta el "grande" nos llevó a la gloria.

No pudimos celebrarlo mucho porque aquí eran las 5 de la mañana y estaba todo cerrado, pero nos lo pasamos genial en una noche que no olvidaremos en mucho tiempo.

Tengo que decir que cuando ganamos la Eurocopa, la Rosa y yo estábamos en Menórca y ahora en Tailandia, yo creo que para la próxima competición, tendremos que salir de bcn para continuar la racha...

Quien quiera que gane la Roja tendrá que abonar una cantidad de 15€ en concepto de desplazamiento. jejeje

miércoles, 7 de julio de 2010

Singapur

Ya cuando íbamos en el avión nos dábamos cuenta de que estábamos entrando en el primer mundo. Singapur, para el que no lo sepa, es una de las ciudades-estado más brillantes de Asia y por consiguiente del mundo en el que vivimos.
Llegamos por la noche y después de gestionar el visado nos fuimos a coger el metro. No teníamos reserva en ningún hotel, pero habíamos mirado en la guía y fuimos al que parecía mantener mejor relación calidad-precio. Cuando llegamos, no había habitaciones libres así que tuvimos que dormir en un dormitorio de literas.
Para ser unos mochileros tenemos que reconocer que es la primera vez que dormimos en un dormitorio compartido. Y la última, si puedo evitarlo. Menuda mierda mas grande, a la hora y media o dos de estar dormidos llegó un grupo de peña y nos despertaron, además la Rosa tenía un tío sobando al lado suyo que roncaba como un campeón, por no hablar de la cama que era súper incomoda y hacía un montón de ruido al moverse.
Por supuesto al día siguiente nos cambiamos de hotel, después de media mañana buscando mientras nos caía un diluvio, encontramos uno bastante “barato”, tenía aire acondicionado pero no tenía lavabo dentro, solo una ducha y “pa cagar” fuera, que bien mirado está bien la cosa, así no huele. Qué pena que no hiciéramos fotos a la habitación porque la cosa era que la cama estaba rodeada por tres paredes y solo se podía acceder por delante, imaginaos que pequeña que era. Si abríamos las maletas no podíamos abrir la puerta.
Al cabo de dos días de estar allí nos encontramos de nuevo con Soenita, la chica con la que viajamos juntos en Indonesia, cenamos un par de veces juntos y luego cada uno por su lado. Ella se iba a Malasia y nosotros hacia Tailandia.
Sobre Singapur os puedo decir que hay un montón de rascacielos, un montón de centros comerciales (pero cuando digo un montón es un montón sin exageraciones), que la ciudad está muy limpia, que sorprendentemente no hay mucho tráfico, que allá donde vayas hay centros de comida en puestecitos bastante barata, que el barrio chino está muy guay, que el barrio indio deja mucho que desear, que tiene la noria más grande del mundo (a la que no subimos porque costaba como un pastón y encima a la Rosa y a Soenita no les hacía mucha gracia) y que las tías están buenísimas. (Siento este comentario tan machista, pero lo tenía guardado desde hacía tiempo).
Después de leerle la redacción a Rosa me dice que ponga lo siguiente: Para ser ciudadano de Singapur tienes que tener los siguientes requisitos; tener un bolso Luis Vuiton y por supuesto no tener perro. Imaginaos porqué.

Yogjakarta

Es una ciudad de la isla de Java, Indonesia. Es una ciudad mediana, tranquila y llena de comercios, restaurantes y bares donde tocan grupos musicales por la noche. Hay una calle principal donde se congregan todos, Malioboro. Casi como el nombre del tabaco, pero no. Aquí encuentras un montón de tiendas de Batik (es una técnica para pintar ropa o para hacer cuadros), tiendas de frutos secos y dulces típicos de Java, el mercadillo a lo larrrrgoooo de toda la calle en un lado y en el otro, toda la acera, lleno de restaurantes de comida de allí, donde las mesas son muy bajitas y te obligan a sentarte en el suelo o tumbarte.
Lo mejor de Yogja, para mí, fue el día que alquilamos unas bicis y nos fuimos a recorrer la ciudad. La de Dani era una mountain bike y la mía una de paseo, pero de los años 20 por lo menos. Pero molaba un montón y era muy cómoda para lo vieja y oxidada que se veía.
Fuimos a ver “El palacio del Sultán”. Una mierda de sitio, donde pagas una entrada (no sé pa qué). Pero bueno, al menos pudimos ver un espectáculo de marionetas de sombras con una orquesta de gongs, xilofones, etc. Y unas mujeres cantando. Muy interesante y bonitas las marionetas. Y la música encantadora con aquellos sonidos que hacían las mujeres. Pero el espectáculo bastante aburrido. Estas marionetas son típicas de Java.
Luego, nos encontramos con Nieves y Livia (las chicas españolas que viven en Pekín) con su acompañante inglés. Y unos estudiantes indonesios que estaban por allí, nos empezaron a hacer fotos en grupo. Venga… Ya en grupo y todo. Veenngaa a hacernos fotos!! Y nosotros nos partíamos de sus pintas, porque había cada modernillo, con chaqueta y todo para lucir, pero sudando como un cerdo, claro está.
Cuando nos despedimos de las españolas, seguimos nuestra ruta en bici. Queríamos encontrar un bar donde impartían cursos para aprender a trabajar la plata. Con dificultad, pero lo encontramos. Hay unas calles en un barrio, que están todas llenas de joyerías de plata. Y venden joyas y figuras en plata. Vimos también un taller de plata, donde los artesanos hacían unos trabajos magníficos. Piezas únicas.
Y entonces, vino lo mejor, el Gran Diluvio. Estábamos preguntando a un hombre por la dirección de otra escuela, y empezó a caer la de dios. Estuvimos esperando en la puerta de la casa de aquel hombre, no sé, igual una hora. Era una pasada ver llover tal cantidad de agua por metro cúbico, entre las palmeras de su jardín.
De repente, vino la hija. Justamente, era la mujer de la escuela de plata y nos informó del curso, bajo el porche entre paraguas (Parece el título de una peli, jejeje.) Los cursos estos duraban 3 ó 4 horas, no os vayáis a pensar. Y al final, tanto rollo y no hicimos ninguno.
Bueno, cuando parece que deja de llover nos vamos a ver si comemos algo porque estábamos hambrientos ya. Y justo doblar la esquina, encontramos unos puestos de comida en la calle pero con mesas dentro. Yujú!! Tomamos una sopa con fideos largos, tofu, unas albóndigas de carne y un trozo de carne imposible de identificar, con ajito y especies. Lo que ellos denominan como Bakso. Muy rica! Y muy apropiada con el día húmedo que hacía. Para beber: zumo de naranja caliente. Bueno, de verdad. Lo había probado con limón, pero con naranja nunca. La comida ha sido un éxito: Buena, Bonita y Barata.
Nos vamos en busca de las bicis, aunque parece que no ha dejado de llover del todo. Justamente, donde tenemos las bicis, hay una tienda de ropa de deporte y juguetes. Entramos a preguntar a ver si tienen impermeables. Y ya ves si tienen: chaqueta con falda larga, chaqueta con pantalones, unos tipos los del Port-Aventura, que te cubren enteros a ti y a toda tu familia… En fin, serafín… Como no me decido paso de comprar nada.
Al coger las bicis viene un tío corriendo, que quiere cobrarnos el parking. Qué parking? Si es una bici!! Nada de nada, monada. Nos vamos, por supuesto sin pagarle nada.
Para mi desgracia, a pocos minutos de irnos de la tienda, comienza a llover. No mucho, pero suficiente para calarte. Al final, entramos en un supermercado que encontramos por el camino y me pillo un chubasquero de chaqueta con pantalones. Vaya triunfada!! Puedo ir en mi súper bici y sin mojarme. Claro, que muy guapa no voy. Hasta unos chavales de una moto se ríen de mi. Qué cabrones! (Sería por mis pintas?)
Pero es muy divertido ir en bici lloviendo. Llegamos al hotel y estamos petados.
El hotel Dewi es genial. Unas habitaciones súper bonitas, baratas con patio y jardín para compartir y hacerte un té o un café cuando te apetezca. El dueño es Pujo, un chaval indonesio (muy buena persona) que le encanta Barcelona y el Barça. Cada año va de vacaciones a Barna. Nos hicimos muy colega suyo y salíamos a cenar con él y con las españolas casi todas las noches.
Nos hicimos un masaje con aceite y otro de pies. El de pies súper barato: 3 euros. Y la comida de los puestos de la calle genial: rollitos de verdura, tofu, tofu con cosas, buñuelos de maíz y puerro, platos de arroz con tofu y una salsa de chili que preparan en el momento (no veas como pica)… Todo riquísimo y barato.
Al final estuvimos 5 días, creo, y de aquí cogimos un avión a Singapur con escala en Jakarta.