domingo, 26 de septiembre de 2010

Resto de China

Este es el post que más pereza me está dando hacer, y eso es decir mucho. Voy a resumir bastante la cosa porque ahora que estamos en Tailandia tomando el sol y apurando los últimos días de vacaciones (estos últimos días si que lo están siendo) no me apetece estar relatando historias de chinos.
La cosa se quedó en Pekín, la capital del gigante asiático. Para el que no haya estado allí, Pekín es una ciudad muy interesante, y para el que haya estado también, digo yo. Nosotros hemos visitado casi todos los sitios “obligados de visitar”, sólo nos perdimos el Palacio de Verano, que no nos dio tiempo.
Empezamos por la Ciudad Perdida. Este sitio es un conjunto de palacios donde unos cuantos emperadores vivieron (uno detrás de otro claro está) y murieron. El sitio está muy majo, y lo único malo es que es tan grande que acabas hasta el ojete de ver palacios.
Justo enfrente de la ciudad perdida está la plaza de Tiananmen. Aquí es donde hubo una revuelta estudiantil y el gobierno comunista finalizó con bastante violencia. La plaza en si es más fea que todas las cosas, de hecho es la plaza pública más grande del mundo, pero lo único que hay es cemento por todos los lados.
Ese mismo día por la tarde fuimos a ver la Zona Olímpica. El estadio “El Nido” y el Cubo de Agua. Muy bonita en general toda la zona, un montón de chinos por todos lados.
El siguiente monumento fue el Templo del Cielo. Impresionante, es otro conjunto de palacios, pero esta vez bastante menor, pero mucho más bonito que cualquiera de Beijing a mi entender. Es donde los emperadores hacían sacrificios en honor a los dioses del cielo.
Al día siguiente fuimos a ver el Templo del Dalai. Este templo es el templo Budista más grande de china exceptuando el Tíbet. Esta majo, pero tampoco impresiona demasiado, lo único más destacable es ver como los creyentes hacen las ofrendas a cada una de las imágenes de Buda o de alguno de sus discípulos.
Como nos pillaba cerca ese mismo día decidimos ir a ver el Templo de Confucio. Este sitio antiguamente era una escuela dónde enseñaba Confucio. Nos enteramos de más cosas en la tienda de souvenirs que en las estancias del sitio.
Además de ver todos estos sitios, por las tardes noches nos hemos visto casi toda la segunda temporada de Pelotas (serie que os recomendamos ferviertemente), hemos quedado con nuestras amigas españolas que conocimos en Indonesia (Nieves y Livia), hemos ido a los mercados de copias, mercado de antigüedades, etc.

Ahora os dejo con Rosa que os explica Yangshuo

Yangshuo ha sido el lugar más bonito de China. Cuando llegas al pueblo no entiendes muy bien porque todo el mundo dice que es tan bonito. Porque sí es bonito donde está situado: rodeado de montañas con formas redondeadas. Pero es mega turístico. Tiendas y más tiendas, bares musicales, etc ., etc. Pero, cuando sales a los alrededores flipas en colores, nunca mejor dicho.
El primer día, nosotros fuimos en bici hasta unas cuevas que hay. No podría explicar con palabras aquel lugar tan mágico e increíble-ble. Para acceder a las cuevas, vas en una barquita. Tienes que agachar la cabeza en un momento, justo antes de entrar. Pasas de la luz solar a la semioscuridad de la cueva, ya que hay luz artificial dentro.
Entonces, empiezas a descubrir flores con purpurina (efecto causado por el agua que cae de arriba y forman una especie de rocas en forma de flores gigantes), estalactitas y estalagmitas y el río que está siempre presente dentro, con mayor o menor caudal.
Luego, hay caminitos por toda la cueva, que te llevan a las piscinas naturales que se han formado: una de barro, otra de agua fría y otra de agua caliente. Esta última, tiene también como bañeras naturales individuales. Es una gozada bañarse en este sitio tan especial.
Lástima que yo ese día tenía infección de orina mega bestia, y todo el rato tenía ganas de mear y lo pasé un poco mal. Sobre todo, a la vuelta. No veía el momento de llegar. Joder, hermano!! (Como dirían los niños mutantes de Cálico).
Al día siguiente por la noche, fuimos a ver un espectáculo de luces que hacen al aire libre. Vaya maravilla! Es del mismo creador que la inauguración de los Juegos olímpicos de Pekín del 2008. El show se hace en un decorado natural precioso, dentro del río y rodeado de esas montañas increíbles. Eso ya es fantástico. Pero si además participan 600 artistas y el show es como estar dentro de un mundo de hadas, y juegan con los efectos de la luz, los colores, la música… Pues imaginaros que pasada. Yo creo, que es el mejor espectáculo que he visto en mi vida. Además, la duración me pareció la perfecta: 1 hora. Tuvimos mucha suerte, porque no nos llovió, como parecía que iba a ocurrir al principio. Hasta te regalan chubasqueros de bolsa de plástico, con la entrada. Fue muy emocionante estar ahí.
Por la mañana, fuimos en barca de bambú, recorriendo un tramo del río envueltos de unos paisajes espectaculares. Las montañas son tipo las que salían en “Bola del Drac”, con diferentes formas y esponjosas por la vegetación que hay.
En el paseo en barco disfrutamos mucho, viendo también a los búfalos bañándose en el río y a los cormoranes (son unos pájaros que utilizan los pescadores para capturar a los peces, vamos que le roban el pescao a los pájaros). Todo rodeado por una neblina, que hacía más encantador el paisaje.
Sin duda, la estancia en Yanshuo, ha sido de las más bonitas y donde más hemos disfrutado. La comida estaba genial y muy barata. Encontramos un sitio local, que costaba 10 yuanes (1€) un plato de verduras y carnes a elegir hechas al wok, y acompañadas por arroz. Muy rico, la verdad. Y los batidos de fruta buenísimo y baratísimos. Mejor que en Tailandia, que ya es decir. Porque aquí no le ponen hielo y es sólo la pura fruta. Un vaso de 700 cc. Por 0,80€!!! Esto lo voy a echar de menos cuando vuelva a España, porque son tan caros los zumos naturales. Menos mal que todavía podremos disfrutar de unos cuantos “Bananas shakes” y otros batidos, todavía.

Muacks.

Yangshuo

jueves, 16 de septiembre de 2010

Fotos de China

Ahora que ya estamos en Tailandia de nuevo, hemos podido subir las fotos de China, este post solo será para colgar las fotos.

Os avanzamos que haremos un post más de China y ese será el último, los últimos días en Tailandia os lo contaremos en persona en bcn.

Jing Hong


Yuangyang


Dali


Lijiang


Chengdu


Taiyuan


Beijing


Datong

domingo, 12 de septiembre de 2010

Sichuán y Taiyuán

Otra vez que se nos acumula la faena. Hace ya bastante que escribimos el anterior post y, claro está, nos han pasado un montón de cosas y hemos visto un montón de sitios nuevos.
Os dejamos de camino de Chengdú, la capital de Sichuán, desde Lijiang tuvimos que coger un autobús que tardó unas 9 horas, hacer noche en un pueblo-ciudad perdido de la mano de Dios porque no había billetes para esa misma tarde y al día siguiente coger un tren nocturno para llegar a la ciudad. Aquí o compras los billetes con tres o cuatro días de antelación, o los billetes cama se agotan enseguida. Así que nos tocaría pasar 14 horas en asiento duro.
Lo que nos pasó en esta ciudad fue muy guay, unos chicos nos preguntaron si necesitábamos ayuda, nosotros le dijimos que no, que no hacía falta, pero ellos insistieron y nos acompañaron a buscar hotel para dormir esa noche. Después de visitar varios, elegimos uno no muy malo y ellos se fueron no sin antes decirnos que como nuestro tren salía a las tres de la tarde ellos estarían a las dos en punto para ayudarnos a coger el tren y que no tuviéramos ningún problema. Nosotros le decíamos que no hacía falta, pero ellos quisieron y así, al día siguiente, allí estaba la chica (el chico no pudo venir) con su hermana y otra amiga. Como la gente que no tiene billete no puede acceder a los andenes, incluso nos dijo que iba a comprar un billete para acompañarnos hasta el vagón. Ahí ya le dijimos que no rotundamente y ella acepto, no sin antes encontrarse con una amiga que iba a ir en el mismo tren y a la que le dijo que nos ayudara a encontrar el asiento.
No os podéis imaginar cómo son los vagones de asiento duro en China. Cuando nos subimos al tren, pues iba medio vacío y entonces la peña se sentaba o tumbaba donde le salía de las pelotas, unos empezaron a jugar a las cartas nada más subirse al tren y no pararon hasta que llegamos a las 5 de la madrugada, toda la noche pegando gritos, bebiendo, fumando como carreteros, el resto simplemente se sentaban en otros asientos que no fueran los suyos y se ponían a comer pipas y a tirarlas al suelo. A medida que el tren iba parando, la gente iba subiendo al tren y reclamando su asiento. A las 9 de la noche más o menos era la última parada, así que lo que pasó es que el tren se llenó a tope, pero cuando digo a tope es que aquí cuando los billetes de ir sentado se acaban, empiezan a vender billetes para ir de pie, o sentao en el suelo, o en el wáter, o en un asiento de dos hacer tres o en uno de tres hacer cuatro. Íbamos como sardinillas en lata y nos quedaban unas 7 horas por delante. Menuda nochecita pasamos!!!
En Chengdú cambiamos de planes y decidimos ir a visitar a nuestro amigo Rubén que vive en Pekín, él tenía que ir a Taiyuan a trabajar, así que decidimos viajar hasta Taiyuan y pasar con él y su novia el fin de semana. Teníamos que volar el jueves, así que no nos dio mucho tiempo a visitar la zona del Sichuán, lo único que vimos fue la reserva de osos Panda Gigante más grande de China y por lo tanto del mundo. La excursión fue muy maja y estuvimos entretenidos una mañana entera, vimos un montón de osos Panda Gigantes y además conocimos a una pareja de vascos.
El vuelo fue de puta madre, de hecho, si os acordáis de los anteriores posts, os habréis dado cuenta de que no cogíamos un vuelo desde Singapur-Phuket. No sé cuantos quilómetros hay, y no tengo internet ahora para mirarlo, pero yo creo que más de 4000km todo en autobús y muy pocos trenes. El fin de semana entero estaba organizado por Rubén, así que no nos tuvimos que preocupar de nada, de hecho hasta nos vino a buscar un chofer al aeropuerto.
Resumiendo, en ese fin de semana vimos una montaña sagrada con un templo en un cerro con 1080 escalones, un templo colgante (como las casas colgantes de Cuenca pero en China), y al día siguiente vimos unas cuevas espectaculares con unas tallas de imágenes budistas súper antiguas.
Después del finde, él se tenía que volver a Taiyuán a seguir trabajando toda la semana y nosotros nos fuimos a Beijing a su casa a hacer turisteo, pero eso ya lo dejo para otro post.

jueves, 26 de agosto de 2010

Provincia de Yunnan

En el capitulo anterior, os dejamos esperando un autobús de camino a las Terrazas de arrozales de Yuangyuan. El camino se hizo bien porque íbamos en los asientos delanteros, justo detrás del conductor y por eso pude estirar las piernas, además que ya no nos quedaba mucho trayecto.
Al llegar, cogimos hostal y el mismo chofer que nos llevó hasta el hostal se nos ofreció a llevarnos a las terrazas. Ajustamos un buen precio y esa misma tarde nos llevó a ver el atardecer a unas de las terrazas. La verdad es que por el camino ya vas viendo las terrazas como las excavan en las montañas y por eso no nos impresionó tanto, pero es impresionante ver como cogen una montaña y van excavando terrazas a diferentes alturas hasta dejarlas llanas y así poder plantar el arroz. Esa tarde estaba nublado pero aún así pudimos disfrutar de las vistas .
A la mañana siguiente habíamos quedado con el chofer a las 5 de la mañana para ver el amanecer, así que nos acostamos pronto. Por la mañana, con más sueño que un perro chico, y con un fresco importante (pensad que nuestra ropa es de verano), nos dirigimos a ver las terrazas que mejor se ven al amanecer (lo tienen to pensao!). Después de casi tres cuartos de hora llegamos a un mirador que estaba en obras, pero había sitio accesible para poder estar, y dónde lo único que había era un tío sobando de la obra. Esperamos unos veinte minutos hasta que la claridad hizo presencia y tachán!, las nubes nos dejaban ver poco o casi nada de los arrozales. Tuvimos que esperar una media hora más hasta que la niebla y las nubes bajas se dispersaran un poco para ver decentemente el valle.
El tour consistía en ir al sitio más lejano de la ruta y luego de camino de vuelta ir parando en los diferentes miradores preparados al caso para los turistas, (algunos más preparados que otros, en los cuales había que pagar incluso) total que cuando llevas tres horas viendo terrazas acabas hasta el moño de tanto arroz. Pensad que nosotros estamos viendo arrozales desde que llegamos a Indonesia hace ya tres meses y medio, y no es que se pueda comparar, pero bueno que terminas hartico.
Esa tarde nos cambiamos de hotel, porque nos discutimos con la propietaria y el resto nos dedicamos a pasear por el pueblo y, está claro, a echar una siesta como dios manda.
Al día siguiente nos fuimos a la capital de la provincia, Kunming. Ya nos habían advertido que es feo de cojones, así que intentaríamos llegar a la ciudad y coger un tren hasta Dali, nuestro siguiente destino. En la estación de Kunming nos volvimos a encontrar con Antonio y Leire, unos chicos españoles que nos habíamos encontrado en Laos, y nos enteramos que trenes nocturnos a Dali no había en cinco o seis días. Además los autobuses ya habían dejado de pasar hasta la mañana siguiente, así que compramos unos billetes en autobús para el día siguiente.
Dali ha sido el primer pueblo con encanto que hemos visto en China, es realmente bonito, muy turístico pero la parte antigua, muy bien conservada y con mucho encanto. Nos hemos tirado dos noches aquí, muy tranquilamente paseando por las calles e incluso por las afueras. El hotel que encontramos es uno donde solo van chinos y era precioso, nos llevó una tía que encontramos en la calle que nos ofreció primero uno más caro y peor, y cuando le dijimos que no, nos llevó al este tan bonito. La Rosa en cuanto lo vio dijo, nos quedamos.
Nos fuimos de Dali con la ganas de quedarnos un poco más, pero nos habían dicho que Lijiang era aún más bonito y que si tienes poco tiempo, o quieres ver más cosas, es mejor estarse más tiempo en Lijiang.
Lijiang es muchísimo más bonito que Dali, es un pueblo de montaña, bueno, la parte antigua era un pueblo, ahora es una ciudad mediana, que conserva la parte antigua súper bien restaurada. Todas las cales son de piedra tallada y todos los edificios conservan la arquitectura y los materiales típicos de la zona. Lo único malo es que es más turístico que Dali, así que por las calles lo único que te vas encontrando son tiendas se té, souvenirs, restaurantes, hoteles, etc. No hay ninguna puerta o trozo de pared, sin un escaparate.
Aquí queríamos hacer un treking a la Garganta del Salto del Tigre, este es el acantilado más profundo de toda china y uno de los sitios más bonitos según nos han contado, porque de los tres días que nos tiramos en Lijiang, no ha dejado de llover más que a ratos, así que no pudimos hacer el treking, ni siquiera pudimos ir en rollo excursión con autobús y volvernos el mismo día porque en el camino que lleva hasta allí, debido a las lluvias, hay deslizamientos de tierras y no es posible acceder.
Nuestro siguiente plan era ir hasta Shangrila, el paraíso en la tierra según un autor británico del que no recuerdo el nombre, pero las condiciones climáticas nos hicieron desistir ya que Shangrila está a 4000m de altitud y el pronóstico era de lluvias todos los días. Ha sido una pena porque el sitio tiene muy buena pinta y mucha gente nos ha dicho que el sitio es maravilloso, pero es que nosotros no estamos preparados para sitios de alta montaña y encima lloviendo, no lo íbamos a disfrutar.
Bueno aquí se acaba nuestra historia del Yunnan, porque de aquí nos vamos hacía la provincia de Sichuán. Ya os contaré en el siguiente post como ha sido el viaje hasta Chengdú, la capital de la provincia.

jueves, 19 de agosto de 2010

Nuestros primeros días en China

Antes que nada quiero decir que nuestra última noche en Laos fue genial, habíamos conocido a una pareja de vascos que están viajando por largo tiempo (más que nosotros) y a unos ingleses muy majos que se hospedaban en nuestro Guest House y el último día también apareció un chico de Cadiz que era profe de primaria.
Cenamos juntos esa noche y nos lo pasamos genial, hubo un buen rollo generalizado y las cervecitas animaron la velada. Lo único malo es que nosotros y los ingleses cogíamos autobuses temprano y no se alargó mucho la historia.
A la mañana siguiente nos fuimos en otobús hacia la frontera con china y ya ahí te das cuenta de que estás entrando en otro mundo diferente. En el lado de Laos había una casucha donde te sellaban los pasaportes (esta vez sin la comisión ilegal de la frontera con Cambodia) y en el lado de China había un grupo de edificios súper nuevos, con un montón de policías y funcionarios controlando que todo fuera bien. Antes de llegar a la zona de los pasaportes, un grupo del ejercito nos hizo bajar a todos y revisaron nuestras maletas a conciencia, a nosotros nos tocó un militar que hablaba inglés y fue muy majo con nosotros, dándonos la bienvenida a su país y todo.Una vez arreglados todos los formalismos nos fuimos hacía la primera ciudad grande de la provincia del Yunnan, Jing Hong. Tardamos unas 3 horas más o menos por una carretera muy maja.
La ciudad en sí no es gran cosa, pero tiene unos alrededores muy bonitos, lleno de montañas verdes (no sé cuántas veces habré dicho esto mismo de otros lados). Aquí queríamos hacer un treking por la selva, pero las condiciones climáticas no acompañaban mucho así que nos conformamos con ir a una población no muy lejana dónde está el jardín botánico más grande de china.
En el jardín estuvimos unas 4 horas pateando y no nos lo acabamos todo, pero acabamos hasta el ojete de andar y de tanto verde. La verdad es que lo tienen muy bien cuidado y es muy chulo, y además está en una isla de un afluente del rio Mekong.
La tarde de antes conocimos a tres catalanes que viajaban por china de vacaciones, uno de ellos había vivido durante tres años en Beijing y era profe de chino en la universidad así que el tío controlaba mogollón. Con ellos nos fuimos a cenar y estuvo súper bien.
No teníamos muy claro nuestro próximo destino así que fuimos a la estación de autobuses (en esta arte de china no hay tren porque es muy montañosa) a preguntar y nos dijeron que a la ciudad A no se podía ir directo porque la carretera estaba cortada y que había que ir primero a B y de ahí ir hasta A. A la ciudad B se tarda unas 15 horas y que al destino C se llega haciendo escala en la ciudad D y luego otra en E. A la ciudad D se tardan unas 8 horas y de D a E unas 4 horas y de E a C otras 4 horas más. Supongo que os ha quedado claro a todos, ¿no?
Al final nos decantamos por ir al destino C (Terrazas de Arrozales de Yuangyan) por ser viajes más cortos en autobús y además porque en la guía pone que la visita merece mucho la pena. Como os he explicado antes, para ir a Yuangyan, no hay autobuses directos sino que hay que ir hasta Jiengchen, hacer noche allí, a la mañana siguiente ir hasta Luchún y coger otro autobús hasta Yuangyuan.
Ya el primer viaje fue un desastre, a medio camino un agujero en la carretera nos dejó una media hora parados, a los veinte minutos de continuar la marcha, un camión frenó de golpe en una curva y a nuestro chofer no le dio tiempo a frenar y nos chocamos contra el camión. La cosa no fue grave (roto el cristal delantero y un poco hundido el morrete ) pero nos tiramos una hora ahí parados. Al cabo del rato nos para el ejército y nos hizo un registro de nuestras cosas, no duró mucho pero la cosa va sumando. Al cabo de otro rato nos cruzamos con otro autobús y los chóferes se pusieron a hablar y al final decidieron hacer intercambio de pasajeros y así el nuestro volver al destino, pues resulta que el otro autobús era más pequeño y la gente empezó a coger buenos sitios y menos mal que la Rosa estuvo atenta y pudo pillar dos del final para poder estirar las piernas. Aún así mirad las fotos porque íbamos de paquetes hasta arriba. Y como remate del tomate, los últimos 100km más o menos fue por una carretera en obras, pero cuando digo en obras me refiero a que han quitado el asfalto e íbamos por barro todo el rato, a veces patinando, a veces con baches de la muerte con gente trabajando en los lados, camiones sin parar, maquinaría pesada… Total que llegamos de noche a nuestro destino, unas 12 horas por caminos de mierda, súper cansados y todo para hacer escala y al día siguiente seguir la ruta.
El autobús siguiente salía a las 6:40 de la mañana, pero nos lo dijeron mal en el hostal y nos fuimos a las estación a las 6 menos cuarto. El viaje tenía que durar unas 4 horas o 4 y media como mucho, MENTIRA, 6 horas, esta vez sin incidentes y encima en unos buenos asientos, pero lo que hizo que perdiéramos nuestro siguiente autobús así que hemos tenido que hacer noche en una ciudad pequeña de montaña, que es desde dónde os estoy escribiendo. Aquí no suele haber turistas así que ayer cuando fuimos a dar un paseo la gente flipaba un poco con nosotros. Es una ciudad tranquila y con unos alrededores increíbles (otra vez) así que tampoco ha estado mal hacer la escala esta, además que la Rosa tenía las piernas cansadas de tanto viaje así que un día entero sin viajar no lo irá mal.
Bueno, aquí os dejo, esperando a las 12:30 que sale nuestro autobús hacia Yuangyan.

martes, 10 de agosto de 2010

Lao

Laos es café, selvas frondosas y mil variedades de flores. Son puestas de sol entre verdes campos de arroz, son cascadas vertiginosas, son largos viajes en bus por caminos embarrados por el monzón, son mercados nocturnos llenos de comida, es poder pedalear por un camino recto y plano observando mariposas gigantes de colores, búfalos acuáticos chapoteando en los arrozales y gallinas seguidas de sus polluelos

Como estamos a punto de dejar Laos y entrar en China y allí no vamos a poder actualizar el blog, por culpa de la censura que el gobierno tiene impuesto a Google y por tanto a Blogger, Gmail, etc. Vamos a hacer un resumen de nuestro viaje por Laos.
Empezamos el viaje en la zona de Si Phan Don o para que me entendáis mejor “Las 4000 islas”, esto es un archipiélago en el Mekong que durante la época seca hay alrededor de 4000 islitas y en la época lluviosa algunas desaparecen por la crecida del rio.
Continuábamos viajando con Amaia. Nos hospedamos en unos bungalows simpáticos por fuera pero feos por dentro. Y lo peor, dormíamos en un ladrillo disfrazado de cama. Pero lo compensaba lo amable y hospitalaria que era la dueña, y la hermana e hijos de ésta. El bebé se llama Merci Beaucoup, como “gracias” en francés, un niño muy especial.
En esta isla habían unas pedazo de cascadas impresionantes. No por su altura, sino por la cantidad de metros cúbicos que fluían por aquel río. El resto de la isla tenía encanto pero lo más impresionante de la zona era navegar por entre las islas disfrutando del paisaje.
De la zona de las 4000 islas nos fuimos directos a Champasak. Este pueblo, antigua capital del reino no era más que una calle principal que transcurría paralela al Mekong y en la ladera de unas montañas maravillosas.
En este sitio fuimos a un templo pre-Angkoriano llamado Wat Phu. En sí el templo no era gran cosa, pero lo disfrutamos a lo grande porque alquilamos unas bicicletas y el camino hasta el templo, unos 10km, fue maravilloso. Los niños nos saludaban al pasar, la gente súper agradable, el paisaje, Amaizing!!! Incluso la lluvia no deslució el trayecto. El templo está ubicado en la ladera de una montaña y el conjunto tiene una magia especial.
De Champasak fuimos a Paksong, capital de la zona de Bolavent Plateau, en este pueblo no hay casi nada aparte de cafetales, por lo demás fue una estancia corta pero agradable. Conocimos a un Holandés que regentaba el único sitio en el que había internet y dónde lo único que podías tomar era café de sus propias plantaciones, secado y tostado por él mismo, variedades arábica de alta montaña y robusta.
De camino al siguiente destino paramos en las cascadas más impresionantes de Laos y seguramente que hayamos visto nunca: un salto de 120 metros de altura rodeado de un frondoso bosque selvático. Muy cerca había otra que no era tan impresionante pero en la que uno se podía dar un bañito, así que nos pusimos a remojo.
El siguiente pueblo al que fuimos es Tadlo, un sitio encantador rodeado de cascadas y de pueblos tribales. Lo mejor de todo es que encontramos una Guesthouse con unos dueños súper agradables (Pala Mei) y nos pudimos quedar en un bungalow recién construidos por un precio ajustadísimo (4€) y con unas vistas a unos arrozales maravillosas. Aquí pasamos unos días muy tranquilos y la última noche el dueño nos invitó a una barbacoa que estuvo genial.
Aquí nos despedimos de Amaia y aunque no la mencione mucho, he de decir que ha sido una de las mejores compañeras de viaje que hemos tenido hasta el momento, no es por desmerecer a los demás, pero con ella hemos tenido un feeling muy especial que seguro alargaremos en la vuelta a España.
De Tadlo fuimos directamente a Ventiane, la capital del país, en un sleeping bus. Ya nos habían explicado cómo eran estos autobuses, pero la verdad es que flipamos cuando entramos, en este tipo de autobuses no hay asientos, sino son camas dobles, que aunque a mí me quedaba un poco pequeña, era suficiente cómoda para ir casi-durmiendo todo el camino.
En Ventiane estuvimos solo una noche y nos dio tiempo a ver todo lo interesante, que no es mucho, y además a enviar 7,5kg de cosas que o hemos comprado o que no necesitamos. Todo un alivio para nuestras espaldas.
De Ventiane fuimos a Vang Viene, que es el pueblo donde hay más ingleses por metro cuadrado de todo Laos, son gente muy joven que se dedican a emborracharse y a practicar tubing (tirarse al rio con una rueda de camión e ir parando en todos los bares a beberse unas cervezas o lo que sea, y no son pocos). El pueblo en sí no tiene nada pero los alrededores son increíbles, las formaciones rocosas son dignas de postales o de portadas del National Geografic. Aquí solo hicimos una noche porque no nos va mucho el rollo juvenil.
El próximo destino fue Luang Prabang, la segunda ciudad del país. No sin antes tener un percance en la carretera que nos dejó parados como cuatro horas. Un corrimiento de tierras que bloqueó la carretera hasta que los tractores despejaron el camino. En el autobús conocimos a una pareja de españoles que también se dirigen a china y así por lo menos pasaron las horas más distraídas.
Luang Prabang es más bien un pueblo grande, que una ciudad pequeña, pero tiene un ambiente muy especial. Las casas coloniales francesas, el río Mekong y el montonaco de templos budistas le han dado a este sitio el título de Patrimonio Mundial de la Unesco.
De camino a la frontera con china nos queda nuestra última parada y es desde dónde os estamos escribiendo en estos momentos Luang Nam Tha.
Es un lugar tranquilo y acogedor, donde nos hemos encontrado a un montón de españoles igual que en Luang Prabang. Se nota que es agosto.
En la guesthouse “Adounsiri” hemos estado muy agusto en compañía de una pareja de vascos y otra de ingleses. Al final, hemos pasado 4 noches y 3 días. En los cuáles hemos hecho un curso de cocina Lao por 5 euros cada uno con la preparación de 6 platos. Pero, aunque Pons el profe era muy majo, como profe no era nada bueno. Pasamos la tarde y luego cenamos lo que habíamos cocinado: Sopa de bambú, papaya salad, Ola am (sopa de verduras), carne de búfalo con el líquido del hígado o algo así (olía fatal y sabía mejor, pero es asqueroso), carne de ternera con especies (lo único que nos gustó), y por supuesto, todo acompañado del sticky rice, que es arroz hecho al baño maría en unos cestos de mimbre y queda seco y grumoso, está bueno.
Al día siguiente alquilamos una moto. Esta vez con marchas, porque era más barata que la automática y quería aprender. Estuvo genial! Fuimos como destino a un pueblecito a 60 km, Moen sing. El pueblo no valía ni un duro, pero el camino fue maravilloso. Un paisaje verde que te quiero verde. Lleno de montañas y arrozales, y unos cuantos baches. Hasta la tormenta que nos cayó la disfrutamos. Paramos a ver una cascada. Nada que no hubiéramos visto antes ya. Aunque había unos árboles altísimos con troncos anchísimos, y lianas que se entrelazaban en forma de serpiente.
Hoy, lo hemos dedicado para acabar de planificar un poco más China y yo he ido a la pelu. Me ha costado 2 euros con un masaje en la cabeza, mientras me lavaba el pelo tumbada en una camilla. Y luego, en la silla antes de secármelo, otro masajito en el cuello y hombros. ¿Qué más se puede pedir? Impresionante!!
Hemos comido en el mercado de día una sopa con noodles, cómo no. Y las dos noches hemos cenado en el mercado de noche una rica sopa con fideos anchos, rollo tallarines con boloñesa y chile, pero en sopa. Riquísimos!
Seguramente, no tendréis noticias nuestras hasta el día 15 o así, cuando volvamos a Tailandia. Pero ojalá que sea antes.
Mil abrazos y que fluya la energía positiva.
Dani & Rosa

4000 islas


Pakson


Tadlo


Vientiane


Vang Vien


Luang Prabang


Luang Nam Tha

lunes, 9 de agosto de 2010

Ban Lung

Ban Lung
Este pueblecito es la capital de la provincia de Ratanakiri, en el nordeste de Cambodia, lo que significa que en vez de tener dos calles, tiene 4. Ya habíamos visto alguna foto en el blog de nuestros amigos instructores de buceo (viajarybuceo.com) pero cuando llegamos allí nos dio la sensación de estar en una versión moderna (digo moderna porque en vez de caballos hay motos) de cualquier pueblo del oeste americano. Mirad las fotos y comprobadlo por vosotros mismos.
Unos motoristas nos llevaron al hotel que nos habían recomendado y los bungalows eran muy decentes y a un buen precio (6$). El hotel se llama Top Tree y hace referencia a casitas en el árbol, que es como lo tienen montado, está un poco a las afueras del pueblo y son una serie de cabañas de madera con lavabo dentro y buenos acabados (que es muy raro aquí).
En la habitación de al lado estaba Amaia, la chica vasca que conocimos en Kratie, y la pobre tenía fiebre y no estaba para muchas fiestas, pero aún así se vino a dar una vuelta al pueblo y a cenar. Cuando volvíamos al hotel, conocimos a dos vascos y a una pareja de catalanes que estaban tomando birras. Estuvimos un buen rato con ellos charlando hasta que nos fuimos al catre.
A la mañana siguiente alquilamos unas bicicletas para ir a un lago que hay a unos 5 km del pueblo. Las bicicletas estaban un poco chungas así que el viaje se nos hizo más largo de lo que debiera. Al llegar, to petaos por cierto, flipamos con el paisaje. Resulta que el lago está en un cráter volcánico circular y encima rodeado de una vegetación verde, pero muy verde.
Nos tiramos unas cuantas veces y estuvimos un buen rato en el agua, al cabo de un rato vinieron un grupo de camboyanos y quisieron hacerse unas fotos con nosotros y luego ya nos piramos. Saliendo de la zona del lago nos paramos a tomar una coca-cola y con los dueños del tenderete empezamos a “charlar”, no hablaban ni papa de inglés, pero nos entendíamos. Tenían un bebe y la Rosa le hizo unas gracias hasta que al final nos invitaron a un licor de arroz y a unos cacahuetes y ya nos quedamos a comer con ellos. A veces nos encontramos con gente que siendo muy humilde es muy maja con nosotros, tampoco voy a decir que nos daban todo lo que tenían, pero es muy grato cuando te encuentras con gente así. Además que ponían interés en comunicarse con nosotros, porque la mayoría de las veces, la gente que no habla nada de inglés, te dice que no con la cabeza o con las manos y pasa olímpicamente de tu cara, sobre todo si no quieren venderte nada.
Esa misma noche, buscando un buen sitio para comer, nos volvimos a encontrar con los vascos, Josu y Sebas, que estaban terminando de cenar en un restaurante. Estuvimos un ratico chulo hablando de nuestras cosicas y ellos pronto se fueron porque habían quedado con su guía del treking para tomarse unas cervezas en algún garito.
Al día siguiente Amaia ya se encontraba mejor y quedó con unas guiris para ir a dar una vuelta, nosotros queríamos tomarnos el día de descanso así que nos fuimos a desayunar y en el restaurante nos encontramos con una extraña pareja, un catalán (Jordi) que viajaba con un japonés que hablaba un poco de castellano. Jordi viajaba en transporte público y llevaba un año entero (y le quedaba otro más!!!), y el japo se había comprado una moto en Vietnam y viajaba en ella. Mientras uno iba en el otobús de turno con las maletas el otro lo seguía con la moto y luego en los pueblos hacían las excursiones juntos en la moto. Con la tontería se nos pasó la mañana volando así que quedamos para cenar en un restaurante en el que había wifi y ellos se fueron de excursión y nosotros a seguir mareando la perdiz.
Después de comer nos pegamos una siestecita de rigor y enseguida nos fuimos al restaurante con wifi para pasar la tarde mirando vuelos y hacer planes para Laos y China. Amaia se vino con nosotros y cuando llevábamos un buen rato aparecieron Jordi y el japo y a parte de cenar compartimos experiencias del viaje y así apuramos las últimas horas en Cambodia.
Amaia que no se veía con ganas suficientes para hacer un treking ella sola decidió que se venía con nosotros a Laos por lo menos hasta la mitad y luego se volvería a terminar sus vacaciones en Cambodia.
A la mañana siguiente la furgoneta nos vino a buscar media hora antes de lo previsto, pero estuvimos dando vueltas recogiendo a gente hasta una hora después de la hora de salida. A las dos horas de viaje paramos en un pueblo y teníamos que esperar una hora hasta que llegara nuestro siguiente transporte para cruzar la frontera. Comimos y dimos una vueltecica por un pueblo de mierda y cuando digo de mierda no es por lo pequeño, sino porque en la parte central estaba el mercado y no os podéis imaginar la suciedad y la peste que tenían montada.
Llegó nuestra minivan y directos a la frontera, a seguir pagando comisiones ocultas que van directas a los bolsillos de los funcionarios de turno, un dólar en la frontera de Cambodia y dos en la de Laos. A mí me ponen un tanto nervioso las fronteras, pero teníais que haber visto esta por un lado una casucha medio derrumbada para los visados y una caseta para los sellos de entrada-salida y por el otro algo similar pero peor aún si cabe, y en el medio un centenar de metros que recorres con la incertidumbre de a ver si a los funcionarios de los cojones, les da la gana o no de darte la visa o qué, y eso que somos españoles y que a nosotros las visas nos las dan en cualquier parte. No me quiero imaginar la gente de países más pobres que encima del mal rollo que dan las fronteras, tiene que sufrir porque muchas de las veces no les dan las visas ni cómo turistas.
Bueno, el resto lo dejo para siguientes posts, que ya hemos llegado a Laos.

Kratie

Kratie: el pueblo de los delfines Irrawaddy
Kratie (o Kra-ché como lo llaman allí) es un pueblo a orillas del río Mekong, donde lo único interesante son los delfines de agua dulce que habitan en ese inmenso río que es el Mekong.
Llegamos a este pueblo por la tarde, buscamos alojamiento, buscamos cómo hacer la excursión, dimos una vuelta por aquel pueblo (no había nada) y vimos el atardecer en el río. El sitio no tiene ningún encanto. Y ya puede poner en la guía Lonely planet misa, que lo único que vale la pena es ir a ver los delfines.

Al día siguiente, nos fuimos a buscar algo para desayunar al mercado y de paso verlo. Justo cuando salíamos de la Guest House conocimos a una chica de Vitoria y nos dijo que ella iba hacia nuestro siguiente destino así que medio quedamos en un hotel que le habían recomendado a ella. El mercado olía fatal a carne podrida, pero tenía mucha fruta y verdura. Nos compramos media sandía, que estaba riquísima y nos la fuimos comiendo de camino, en el tuc-tuc que nos llevó hasta el lugar donde habitan estos seres tan especiales.
El camino, entre árboles a los dos lados y casitas, era genial. Y la verdad, es que podríamos haber ido en bici, porque era 1 hora por un camino recto, plano y con sombra, y el poder ir saludando a la gente del lugar.
Cuando llegamos a la taquilla flipamos con el precio: 9$ hasta dos personas y 7$ a partir de tres. Por supuesto, esperamos a que llegara una tercera persona para compartir la barca. Porque el precio sólo incluía el recorrido en barca de una hora y media. Excesivamente caro y turístico el importe, para el nivel de vida de Camboya, y de ese sitio en concreto.
Pero, aparte de tanto bla bla bla… La excursión fue increíble, maravillosa y muy especial.
Estar en la barca y escuchar el respirar de esos mamíferos de agua dulce, primos de los delfines de agua salada pero con el morro redondeado, es una experiencia casi religiosa, jejeje! En serio, es muy bonito poder haber estado allí con ellos. Verlos salir del agua para respirar, escucharlos y ver como expulsaban el agua. Ya el solo hecho de estar en medio del río Mekong, contemplando el paisaje y relajarse en medio de tanta agua, y a parte sabiendo que de un momento al otro puede aparecer un nuevo delfín. Es fantástico!!
Nos dijeron que había como unos treinta y algo en aquella zona, que es la más fácil de poder verlos.
Espero recordar siempre aquella sensación tan emocionante que sentí estando en la casa de los delfines Irrawaddy.

Viaje de bus de Kratie a Ban Lung (Cambodia)

Sentir el aire que entra ferozmente por los ventanales del bus. El oler a verde mezclado con el polvo y con mi propio sudor. Una combinación extraña. El traqueteo producido por los baches del camino hacen que te relajes considerablemente, junto a una buena dosis de pop español: Maga, Lory Meyers, Marlango…
Empieza a llover. Un trueno, dos truenos, más lluvia. Cerramos todos las ventanas. Menos el camboyano de atrás del todo, que va fumando.
Deja de llover. Volvemos a abrir las ventanas. El francés que va detrás de mío, no para de empujar con sus rodillas mi asiento. Intento mantenerme firme y conseguir poder estar reclinada. Desisto. Me voy con Dani a tras. Gana Francia 1-0. No importa, España ya ganó los mundiales. Se lo cedo el triunfo.
El fumador no para de encenderse cigarrillos y hablar por el móvil. A Dani lo quería echar de su asiento, pero por nada del mundo pudo. Se puso-opuso firme. Le salió la vena latina. El bravío español.
Seis horas. Stop. Fin. Destino. Ya estamos en Ban Lung. Vuelve a llover, pero con poca intensidad. Ya sabemos dónde dormiremos, Top tree. Recomendado por Amaia, la chica española (Vitoria) que conocimos esta mañana en Kratie, estábamos en el mismo hotel.
Vamos a dormir en la casita del árbol. Así es este lugar. Escaleras de madera para arriba y para abajo, donde te llevan a las habitaciones. Todo es de madera aquí, madera de la buena. De la que pesa. Y alrededor árboles y plantas. Y el cielo casi lo toco con mis manos, pero no… Entonces, en medio de las escaleras de mi cuarto hay un peluche blanco vivo: Sony, una perrita preciosa. Para mí se llama Mariano (no sabía su sexo a la hora de bautizarla). Mariano mariano, no te pases ni un gramo. Es que quiere morderlo todo. Pero es una delicia, es como un sugus en la boca. Me encanta!
Por la noche, charlando con Amaia en el chill-out del hotel, aparecen dos huéspedes de aquí también vascos y profes como Amaia, y con ellos una pareja de Girona. Hablando hablando me acuerdo de haberles visto en Singapur por la calle, escuché hablar castellano allí sólo a ellos, y él con las mega rastas es peculiar y fácil de recordar. Casualidades de la vida. Y mi memoria.

Excursión al Lago del cráter
Alquilamos unas bicis (por denominarlas de alguna manera). Hacemos un trayecto de 7 km, pagamos 1dólar por la entrada y descubrimos un paisaje maravilloso.
Es un lago muy grande, todo rodeado de selva tropical. Nos damos unos chapuzones. “Dani ten cuidado, no saltes desde ahí”.
“Rosa, eres demasiado responsable”
Al final, hay saltos de todos los tipos. Viene un grupo de niños locales, cómo 6 ó 7, y uno tras otro se empiezan a zambullir. Plas! De bomba, plas! De palillo… Se quitan luego los pantalones mojados y los tienden en la baranda de madera. Ya están lavados y limpios. Siguen con sus juegos.
Andamos alrededor del lago. Encontramos un árbol todo enredado, quien será el enredador que lo habrá enredado. Parece mil serpientes entrelazadas.
A lo lejos entre las ramas, aparace un monillo. Está bebiendo agua del lago.
Nos vamos, estamos cansados ya. Paramos a comprar una coca-cola fresquita. La mujer no habla inglés pero se hace entender. Nos ofrece comida, pero no tengo hambre. Dani sí, como siempre, está hecho un jabalí. Tienen una hija, un bebé, y resulta que se llama Rosa. Qué fuerte! Encima lleva pintadas las uñas de los pies y de las manos rojas, como yo!!
Al final Dani propone comer allí, ya que esta familia está siendo muy amistosa, y hay que aprovechar para relacionarse. Nos invitan a probar una especie de licor de arroz. Consiste en unas tinajas de barro que están llenas de arroz y la cáscara de éste, creo, y se va llenando con agua la tinaja. Supongo que será un destilado, porque sabe a vino, vino flojo. Y se bebe con unas cañas, pero cañas naturales, caña de caña y se absorbe. Está bueno, el dichoso vino arrozona camboyano. Y de tapa: unos cacahuetes fritos con azúcar. Rico,rico!! (como diría Argüiñano). Y el Dani se come unos noodles con verduras.
El camino de vuelta en las cascarras de bici es un horror. Las cuestas nos las hacemos andando, porque no podemos subirlas, estamos petados. Uy! Que pasa una cerda, y es madre!! Mira los cerditos baby…

lunes, 2 de agosto de 2010

La recta final

Hola a todos los fieles seguidores del blog, que sabemos que sois unos cuantos aunque no escribáis.

Este post es para deciros que ya tenemos fecha de regreso a España. Será el 30 de septiembre.

Como ya sabéis, no tenemos ni trabajo ni casa así que si alguien se entera de algo que lo comente.

Bueno espero que paséis unas buenas vacaciones y ahora sí, nos vemos pronto.

miércoles, 28 de julio de 2010

Seam Reap

Seam Reap (Templos de Angakor)

Cuando llegamos a la frontera de Camboya sentimos que la cosa estaba cambiando, y para peor, por supuesto. Se veía un sitio polvoriento y con la gente no muy amigable, pero eso solo fue la primera sensación, no se puede juzgar a una nación solo por una frontera o por un grupo determinado de gente.

Hicimos nuestros visados respectivos (ahí ya nos clavaron unos 4€ y pico en comisiones ocultas, aparte de lo que vale la visa claro) y nos dispusimos a coger un autobús a nuestro próximo destino, Seam Reap. Vimos a unas chicas europeas y les preguntamos, pero ellas ya tenían el billete cogido desde Tailandia así que fuimos a preguntar a otro tipo, este era de una “agencia gubernamental” y nos ofreció llevarnos de gratis hasta la estación de autobuses. Aceptamos y a medio camino nos ofreció el billete completo por una pasta, le dijimos que no y enseguida rebajo, así que le aceptamos el billete, porque nos decía que el autobús salía en cuanto llegáramos a la estación así que el muy hijoputa nos la coló de pleno. Pensamos que si lo hubiéramos comprado allí mismo nos hubiera salido por bastante menos. JODER parecemos nuevos en esto y ya llevamos tres meses.

Cuando llegamos a la ciudad nos quedamos en el hotel que nos ofrecieron en la agencia de autobuses porque primero dimos unas vueltas y todos los que nos gustaban y tenían un precio decente estaban llenos.

Nos habían dicho que para ver los templos se podía ir en bicicleta, pero nosotros decidimos al final contratar un tuk tuk para los tres días que íbamos a ir. Las entradas son de un día, de tres o de una semana y toda la gente con la que habíamos hablado nos había dicho que la de tres días es mejor porque en un día no te da tiempo a ver nada casi.

A la mañana siguiente nos levantamos un poco tarde (por la paliza del día anterior) pactamos un buen precio con los del hotel para que nos llevaran en tuk tuk los tres días y nos fuimos hacia las ruinas.

El primer sitio donde nos llevó el chofer fue a Angkor Wat, la madre de los templos, el recinto religioso más grande del mundo, una de las 7 maravillas (ya llevamos dos en este viaje, tres contando la isla de Komodo, si es que la han reconocido finalmente). Si no conocéis nada sobre Angkor os aconsejo que miréis la wikipedia porque es alucinante la historia y las medidas y las formas y los bajo relieves.

Después de Angkor Wat, fuimos a ver Angkor Thom, que es otro recinto con varios templos muy majos dentro. Mirad las fotos y fliparéis con unas formas de terminar las cúpulas en forma de cabeza de buda por las cuatro lados, ese templo se llama Bayon y es el segundo en importancia en Angkor.

A partir de ahí, el resto de templos son una repetición tras otra de los primeros que vimos, lo que tienen súper encantador son los alrededores llenos de naturaleza, incluso dentro de ellos. Pensad que menos Angkor Wat, que hubo monjes cuidando de él hasta que los occidentales lo descubrimos, los demás templos se dejaron de la mano de dios y aquí la selva te crece en cualquier lado y te destroza lo que pille por el camino y nuevos no son estos templos, que estamos hablando de los siglos XII y XIII y aquí un árbol más grande que todas las cosas te crece en 20 años. Tenéis que mirar las fotos porque hay uno especial en el que las raíces de los arboles crecen destrozando las estructuras y le dan un aire súper apocalíptico al recinto.

Si alguien está pensando en venir a Camboya, nuestra recomendación de “expertos” es que si no te gustan mucho las ruinas y estas cosas, con un día en tuk tuk te da tiempo a ver las cosas más importantes y el resto es repetición, con encanto claro está, pero repetición y aquí ni la entrada ni el tuk tuk son baratos que digamos.

Habíamos pensado en visitar Angkor e ir tirando hacia la frontera de Laos, porque ya llevamos bastante viaje y estamos un poco cansados de ver muchas cosas y mucha gente nos había dicho que Cambodia no triunfa mucho, aparte de Angkor claro está, pero que Laos es una maravilla así que podíamos gastar más tiempo entre Laos y China y pasar de Cambodia.

Como el viaje hasta Laos era una pasada de largo al final decidimos parar en una población llamada Kratie, que pillaba de camino y es uno de los pocos sitios dónde se pueden ver a una especie de delfines llamados Irawati, o algo así, que solo está en el Mekong y allí pensaríamos si ir a otra población, esta si apartada de la carretera pero igual de encantadora según mucha gente que vamos conociendo por el camino.

El viaje de Seam Reap hasta Kratie fue un poco tortura, casi 9 horas cogiendo un autobús grande y a medio camino cambiar a otro del tipo minibús del año de la pera.

El resto ya lo dejo para Rosa que lo tiene medio escrito…




Ayuthaya
Joder qué pereza me da contaros ahora lo de Ayuthaya, por suerte ya os lo medio conté cuando lo del mundial así que pasaré directamente al día siguiente.
A la mañana siguiente nos levantamos no muy tarde y con la medio resaca nos fuimos a ver ruinas con la bicicleta que habíamos alquilado la tarde anterior, tenéis que ver las fotos porque en muchas salimos celebrando la victoria desde diferentes sitios. La verdad es que la ciudad es bastante bonita y tranquila, hay un montón de ruinas de templos hinduistas y budistas. El que más nos gustó creo que a todos es uno en el que hay un árbol y una cabeza de Buda dentro del tronco, o sea que el tronco a crecido alrededor. Además de templos en la parte sur de la ciudad había también un parque muy majo con unas ruinas no tan majas, pero que daban un toque guay al asunto.
Por la tarde Héctor y yo nos fuimos a la piscina de un hotel a pasar la solanera mientras la Rosa se pegaba una buena siesta en la habitación. Después nos fuimos al mercado nocturno a tomarnos un Banana Shake, cenar y al catre, que mañana será otro día.
Nuestro próximo destino era el Parque Nacional de Koh Yai. Para llegar también fuimos en tren, cuando llegamos había como cinco personas intentando que fuéramos a su hotel, al final nos decidimos por uno que tenía buena pinta y el tío nos cayó bien. El mismo tío nos ofreció una excursión al parque nacional a un precio “razonable”. La excursión era de día y medio así que la empezamos después de comer.
Nosotros, como somos pobres, cogimos la versión “sin paseo en elefante”, así que el principio de la excursión fue ir hasta un sitio donde una pareja de americanos y dos chicas francesas se subían a un elefante y se daban una vuelta de media hora mientras nosotros nos quedábamos mirando las musarañas, bueno mejor dicho los conejos, porque en el sitio ese había un cerco lleno de conejos.
Después de los elefanticos nos fuimos a un rio a darnos un baño, el día no acompañaba mucho pero aún así yo me pegué unos largos, la gente no estaba muy por la labor así que el baño duró poco.
Después del baño, nos fuimos a ver unas cuevas dónde aparte de una imagen de Buda, había unos murciélagos, hasta el momento no estaban siendo unas aventuras muy divertidas que digamos…
Lo que vino después sí que nos dejó con la boca abierta, la historia fue que nos llevaron a un prado y nos quedamos de pie mirando a una colina, al cabo de un rato de estar allí vimos un grupo de murciélagos que salían como de la colina, bueno la cosa tampoco era para tanto. Al cabo de otro rato empezaron a salir murciélagos como si de humo se tratara, nosotros estuvimos allí como veinte minutos y la cosa no paraba, venga a salir murciélagos, cienes, miles, millones, una jartá para que me entendáis. Después de eso nos llevaron a cenar, al hotel y pa la cama.
A la mañana siguiente teníamos un trekking de 3 horas por el bosque-jungla. Lo primero que hicimos cuando llegamos al parque fue ponernos una especie de calcetines que nos cubrían hasta las rodillas para que las sanguijuelas no nos chuparan la sangre. Luego nos llevaron hasta el centro de información dónde aparte de mear tranquilamente, había una exposición con los animales que había por la zona y más cosicas de interés cultural. De camino a la zona del trekking vimos monos, pájaros y hasta una pareja de escorpiones.
Durante el camino la guía nos iba explicando las diferentes especies de árboles que nos íbamos encontrando, los monos y sus gritos, y demás flora-fauna de la selva, la cosa estaba guapa hasta que se nos puso a llover a cántaros. Qué manera de llover por dios!!! Llevábamos chubasqueros pero entre la humedad y que nuestros chubasqueros no transpiran, terminamos calados hasta las trancas.
Una vez terminado el trekking, nos fuimos a comer y por la tarde fuimos en coche a ver si veíamos elefantes salvajes, y luego a un sitio desde el que había unas vistas muy bonitas. Las vistas muy majas, pero lo que se dice elefantes no vimos ninguno.
Al día siguiente nos fuimos al Parque histórico de Phenom Peng, fuimos en bus y el tío en vez de pararnos en el pueblo grande que hay cerca nos quiso llevar casi hasta la puerta de los templos, así que nos dejó en un pueblo en el que no había más de dos calles, el único “hotel” del pueblo nos hizo buen precio y nos quedamos.
Después de dar unas vueltas por la tarde, por la noche la familia del hotel estaba cenando y nos invitó a que nos uniéramos, fuimos después de asearnos un poco y la verdad es que eran súper majos, los dos padres eran profesores y una de las hijas, enfermera. Hablaban un inglés muy justito, pero la hija traducía cuando la cosa se complicaba. La madre nos hizo un book entero de fotos.
Al día siguiente después de visitar los templos de la zona, la Rosa y yo nos fuimos a la escuela del pueblo a ver a la profesora en acción. Los niños nos “tocaron” los instrumentos locales y hasta la profesora disfrazó a la Rosa con el traje tradicional y le empezó a hacer fotos a cascoporro y a pasearla por el colegio. Menos mal que se contentó con llevarla al patio y no quiso llevarla clase por clase, porque eso ya hubiera sido un apurón de los buenos.
Después de visitar la escuela fuimos a coger el bus que nos llevaría hasta la frontera con Cambodia. Como la visa en Tailandia se nos terminaba habíamos decidido ir a Cambodia a ver los templos de Angkor y luego pasar a Laos y después a China todo por carretera.


Ayuthaya


Khao Yai


Phenom Peng

viernes, 23 de julio de 2010

Bangkok

Para ir de Koh Tao a Bangkok cogimos un ferry rápido y luego un autobús, en total unas 8 horas entre pitos y flautas. Por el alojamiento no nos teníamos que preocupar porque Olivier y Nati, una pareja que conocimos en Indonesia, nos ofrecieron su habitación de invitados y nosotros aceptamos gustosos. (Nos convencieron con dos simples argumentos, es gratis y tiene piscina).
Llegamos un poco tarde y cogimos un taxi para ir hasta su condominio, que palabra más rara por cierto (para el que no lo sepa un condominio es como una especie de urbanización pero a lo alto). Nati estaba ya durmiendo y Olivier estaba en Laos porque tenía problemas con su visa de trabajo y tuvo que salir del país, por cierto él es Suizo y Nati es Tailandés.
A la mañana siguiente Nati tenía que ir a ver a su familia así que nos dejaron la casa para nosotros solos durante dos días enteros. Cuando nos levantamos nos tenía preparado un desayuno cojonudo, luego nos explicó un par de cosas de la casa y por último nos enseñó la piscinaca olímpica del condominio.
En nuestro primer día de turistas por la ciudad quisimos ver El Palacio Real y el Buda reclinado, que estaban por la misma zona. Para llegar tuvimos que coger el Skytrain (como un metro pero por o alto) y el ferry. En el Palacio Real lo más interesante es el Templo del Buda Esmeralda, mirad las fotos porque es difícil de explicar lo majestuoso que es. Pero lo que más nos marcó ese día fue el Wat Po o lo que viene siendo el Buda reclinado. Ahí sí que se nos cayeron los huevos al suelo, el Buda mide unos 40 y pico metros de largo y unos 5 ó 6 de alto, es dorado y cuando entras en el palacio dónde lo tienen metido lo primero que ves es la cabeza y yo no se porqué pero te la quedas mirando como si fueras tonto, aunque algunos lo somos (ya me hago yo la gracia porque sino los comentarios irán todos en ese sentido). Bueno pues eso que es im prezionante como diría aquel. Visita obligada a todo el mundo que pasa por Bangkok.
Ese día creo que no hicimos gran cosa más aparte de pegarnos un chapuzón en la piscina y darnos una vuelta por el barrio dónde nos alojábamos.
El siguiente día lo dedicamos a visitar centros comerciales en busca de gangas, y la verdad es que con la caída del euro la cosa no es tan gangosa como la pintan, o por lo menos nosotros no tuvimos esa sensación, yo por ejemplo miré precios de portátiles para cambiarme el mío por uno de esos chiquitajos y el precio que encontré era similar al de España y encima con un año menos de garantía, así que nada de nada.
Esa noche jugaba España y Hector venía de Koh Tao, así que quedamos con él en una zona de bares y vimos el partido en una terraza con un montón de Tais que iban con España, cuando metió Villa a poco del final nos abrazamos todos.
Al día siguiente más templos y el barrio chino y por la noche Olivier y Nati nos tenían preparada una cena estilo Tailandes cojonuda, la velada fue sensacional y nos sirvió para conocernos un poco más. Además vinieron Hector y un conocido de Olivier y Nati que estaba de paso por Bangkok.
Al día siguiente fuimos a ver el mercado flotante de Damnuek Saduak, en vez de contratar un tour organizado lo quisimos hacer por nuestra cuenta. Quedamos en una estación de autobuses dónde nos habían dicho que salían minibuses cada media hora, resulta que de eso nada, que el de las 8 lo habíamos perdido y que hasta las 10 no salía ninguno más. Resignación, un poco de sentido del humor y esperar al siguiente. Al rato nos vino a recoger el Carlos Sainz de los minibuses, menuda caña le metió el colega. Cuando llegamos contratamos una barca para que nos hiciera la visita por el mercado y resultó ser una mierda como una casa, una chicharra que metía el sol que no podías parar quieto por ningún lado, yo no sé si es que el mercado es guay a primera hora o qué porque lo que nosotros vimos era una atracción de feria para turistas despistados. Y para volver una odisea de más de cuatro horas en autobuses locales , vamos todo el día perdido por la porquería del mercado.
Esa noche había cena en casa con invitados de varios países y nos lo pasamos genial con dos chicos de Brunei que trabajan en una aerolínea y vuelan cada poco a Bangkok para emborracharse y pasárselo bien porque en su país no es legal ni emborracharse, ni ser gay, ni pasárselo bien creo.
El sábado nos fuimos al mercadillo más grande del mundo según mis cansadas piernas, es como si al de glorias lo multiplicas por doscientos, creo haber leído en un folleto que había más de 15000 tiendas. Al final nos compramos unos trapitos que nos hacían falta y para casa a la piscina como no.
Creo que he confundido las noches que pasamos por ahí, pero es que de esto hace ya unos días así que perdonad mi despiste, pero no pienso borrar nada de lo aquí escrito.
Al día siguiente nos íbamos para Ayuthaya, pero ese ya será otro post.

domingo, 18 de julio de 2010

Koh Tao

Koh Tao y Bangkok

La verdad es que hace ya unos días que dejamos koh Tao así que voy a intentar hacer memoria y a contaros todo lo que se me ocurra.
La aventura de Koh Tao empieza en el Ferry desde Koh Phangan hasta Koh Tao, 4 horas de retraso nos tuvieron pasando calor junto a otros 500 jóvenes que habían asistido a la fiesta de la luna llena en el muelle. Esas cuatro horas nos sirvieron a la Rosa y a mí, para poder comentar las sensaciones que tenemos pensando en nuestro futuro, si os soy sincero, no llegamos a ninguna conclusión pero por lo menos reflexionamos sobre el tema, que a estas alturas del viaje ya es algo.
Además de reflexionar, en el muelle se nos acercó un chico que ofrecía cursos de submarinismo en diferentes sitios, nosotros ya habíamos mirado precio y casi que habíamos cerrado un curso en uno de ellos, pero el chico este nos ofreció el curso más barato y encima tenían instructores en castellano y el alojamiento gratuito, como no pudo ser de otra manera aceptamos y cuando llegamos al puerto, un todoterreno nos estaba esperando para llevarnos al centro.
Koh Tao es una islita muy pequeña (10km x 3km) así que enseguida llegamos a la playa de Chalok Baan Kao que es dónde está el centro de submarinismo y la cosa fue rápida, empezaríamos a la mañana siguiente con la inmersión en la piscina y por la tarde teoría con un instructor llamado Sebastián, así que tenía que hablar castellano por huevos. Además las condiciones eran cojonudas, alojamiento en un bungalow muy decente, centro de submarinismo y restaurante delante de la playa, buen ambiente.
A la mañana siguiente conocimos a nuestro instructor (la primera impresión fue buena, empezamos bien), preparamos nuestros equipos y nos fuimos a la piscina para empezar con los ejercicios. Un poco de explicación sobre las bombonas, uips botellas de aire, unos ejercicios para ver que no somos unos ineptos, unas normas básicas de señalización bajo el agua y una apuesta, el que se ponga más veces la máscara encima de la frente paga unas cervezas. (En submarinismo ponerse la máscara así es síntoma de pánico). Los ejercicios se nos dieron bien y la sensación de respirar bajo el agua a mí me pareció maravillosa, un poco “ortopédica” pero joder que puedes estar un buen rato debajo del agua sin salir, es casi como volar, bueno ahí me he pasado pero es fantástico. Os recomiendo a todos, si podéis, hacer el bautismo aunque sea solo para eso porque la sensación es fantástica. Bueno ahora sólo recuerdo lo bueno pero me acabo de acordar que la cosa no es tan maravillosa en cuanto a que el equipo que llevas pesa como un muerto y no es muy cómodo, pero una vez debajo del agua la cosa cambia, el peso no es el mismo y la sensación es muy buena.
Estuvimos unas cinco horas en la piscina en total, así que cuando acabamos teníamos los dedos de las manos como viejos arrugaos. Al terminar, nos fuimos a comer algo al centro y por la tarde un poco de teoría. Aquí Sebas nos metió un poco de caña porque el día anterior deberíamos haber empezado con unos vídeos de teoría pero como llegamos tan tarde (las 4 horas de retraso del Ferry) no habíamos querido empezar porque estábamos petaos. Al acabar la teoría estábamos hechos polvo y lo único que hicimos fue cenar en el mismo restaurante del centro, que por cierto era cojonudo y encima el más barato de la zona, y irnos a dormir.
A la mañana siguiente teníamos nuestras primeras inmersiones en mar abierto así que tuvimos que madrugar. Ya en el barco Sebas ultimó las explicaciones sobre la inmersión, qué ejercicios íbamos a hacer, qué profundidad, otra vez la señas de comunicación submarinas, etc.
Ya con las aletas puestas, mano derecha en la cara y mano izquierda con los plomos y paso adelante, se acaba de abrir un mundo diferente a lo que nunca habíamos visto. Bueno la sensación no la tienes inmediatamente, porque tienes que hinchar el chaleco para no hundirte del tirón, primero bajas cautelosamente, haces unos ejercicios que has practicado previamente y cuando puedes hacer un poco de turismo es cuando empiezas a darte cuenta de esos sentimientos.
La siguiente inmersión y las dos del día siguiente fueron un poco más de lo mismo, pero no en el mal sentido sino todo lo contrario, pero es que si tengo que explicarlo todo al detallo, no termino ni en cuatro horas y estoy cansado.
Tengo apuntado casi todo lo que vimos en la libreta de submarinear (me gusta llamarlo así), un montón de coral de diferentes colores y formas, un montón de peces incluido una familia de nemos, un pez globo, una morena pequeña, una barracuda, etc. La visibilidad no era muy buena ninguno de los días, pero la cantidad de bichos que hay por allí abajo es impresionante.
Chino chano, chino chano llegó la hora del examen final y como no aprobamos los dos sin problemas, así que ahora somos Open Water, lo que viene siendo que podemos bajar hasta 18m de profundidad.
Por cierto, en la última inmersión, un tío nos grabó con el rollo “yo os grabo sin obligación por vuestra parte” y nosotros pensábamos” con la pasta que cuesta al igual le compramos esto”. Vimos el video por la tarde del último día y vino Sebas y su chica Eva porque nunca antes le había grabado y le hacía gracia la cosa al chico. Al terminar el video nos miramos la Rosa y yo y dijimos “Yo lo quiero y ¿tu?” y bueno ya os lo enseñaremos al que lo quiera ver. Joder es que te ves ahí y dices me cago en la leche, ¿cuándo voy yo a grabarme submarineando?
Al terminar el curso nos quedamos unos días más para disfrutar de la isla y además yo quería hacer alguna inmersión más, así que nos quedamos alojados en el mismo centro de submarinismo pero ahora pagando y alquilamos una moto que condujo siempre Rosa para poder recorrer la isla.
Una de las noches nos invitaron Sebas y Eva a cenar tortillas de patatas, no sabéis lo bien que nos sentaron, hay omá que rica. Además de el buen rato que pasamos hablando de nuestras cosicas, por cierto, ellos el año pasado hicieron un viaje de mochileros de dos años enteros!!! Y ahora son profesores de submarinismo aquí en Tailandia, más abajo pondré sus direcciones por si alguien quiere contactar con ellos y su página web de viajes y submarinismo.
Otra noche vimos el futbol, España contra Portugal (creo) y yo cogí una caraja guapa, porque con la tontería de que aquí era a la 1,30 de la madrugada y que quedamos en un bar y que me lo estaba pasando bien, total que a la mañana siguiente había quedado para submarinear, y lo tuve que anular porque tenía una resaca de camello.
Gracias a Sebas y Eva conocimos a otro chico de Barcelona que está de viaje por Tailandia, se llama Héctor y en próximos posts tendrá protagonismo asegurado. Por cierto, la playa dónde se alojaba Héctor, estaba al lado de la nuestra, y era maravillosa, las hamacas en la arena, la musiquilla, el ambiente, que recuerdos…
El último día antes de coger el Ferry hacia Bangkok, hice mis bajadas y la verdad es que me moló mucho la historia de estar todo el rato de excursión, y no tener que hacer ejercicios y demás. Sebas me dijo que lo hacía bien y que mantenía bien la respiración, la botella me duró 50 y pico minutos, que para ser novato está muy bien.
Bueno, en este post quería hacer Koh Tao y Bangkok, pero es que me pongo a contar cosas y no paro macho.

Enlace de la pagina de nuestros profes y amigos: http://www.viajarybuceo.com/

martes, 13 de julio de 2010

Phuket y Koh Phangan

Huau!!! Por fin hemos aterrizado en Tailandia, qué ganas teníamos de llegar. En Singapur decidimos volar directamente hasta Phuket (una isla del sudoeste) y desde allí ir subiendo para el norte. Previamente habíamos reservado un hotel muy majo en Patong(nos queríamos pegar un homenaje) así que fuimos directos al hotel desde el aeropuerto, y ya en el cuarto, a dormir, que el día ha sido largo.
Al día siguiente después de desayunar nos metimos directamente a la piscina, sí, sí piscina como o oís, cuánto tiempo por dios. Al rato se puso a llover, pero a nosotros no nos importó mucho y nos quedamos un rato, la gente que estaba en el restaurante del hotel y los empleados nos miraban un poco raro, pero bueno, nosotros estábamos más agusto que u arbusto.
Pasamos dos días más en Phuket y todo el tiempo casi estuvo lloviendo y la previsión a 14 días era de lluvias cada día y de las fuertes (acaba de empezar la temporada del monzón así que es lo que toca) así que decidimos cambiar a la costa este de Tailandia porque ahí el tiempo es diferente que en este lado y seguramente no nos lloverá tanto.
Nos vamos sin haber podido visitar bien la isla de Phuket, ni las Koh Phi phi, ni Krabi, etc, pero pensamos en volver a esta parte cuando haga mejor tiempo así que para la siguiente.
Para ir a Koh Phangan vamos en autobús y ferry. En el autobús se subieron unos españoles y en el ferry ya nos pusimos a hablar. Nosotros queríamos hacer un curso de yoga en esta isla así que ya teníamos planeado el alojamiento y como ellos iban a la aventura nos fuimos todos juntos a la misma zona de la isla. Se llaman José, Toni y Humprey y la verdad es que nos lo hemos pasado muy bien con ellos.
Al día siguiente empezamos el curso intensivo de yoga de un mes, las clases empezaban a las 8 de la mañana y había tres sesiones diarias de 2 horas. Estábamos súper ilusionados, pero al empezar la clase la chica se tiró como una hora y pico hablando sobre los Chakras en un inglés demasiado fluido, a mí me costó lo mío seguirla, pero Rosa se perdió bastante. Cuando la chica terminó las explicaciones, otro chico empezó los Assanas (las posturas de yoga para que nos entendamos) y él quería que cerráramos los ojos y que le escucháramos, imaginaos en inglés súper flojito hablando de posiciones, sentimientos, pensamientos a dónde dirigir la mente incluso nos hizo una sesión de meditación. Ahí sí que no nos enteramos de la misa la mitad así que pese a las ganas que teníamos de practicar yoga decidimos continuar con nuestro viaje y dejar el yoga para otra ocasión que sepamos mejor inglés o con maestros que hablen castellano.
Esta decisión la tomamos el día 23 de Junio y cómo la luna llena caía el 26 y Koh Phangan es famosa por su fiesta de la luna llena (Full moon Party ) decidimos quedarnos hasta la fiesta y luego pirarnos a la isla que hay al lado a hacer un curso de submarinismo.
Cómo no hacíamos el curso de yoga, tampoco podíamos quedarnos hospedados en su bungalow así que nos fuimos a otra playa con los chicos españoles, ellos habían tenido tiempo de buscar alojamiento así que nos fiamos de ellos y nos fuimos. La verdad es que acertaron de lleno, porque el sitio era de puta madre, al lado de una playa genial, barato, bonito y limpio, no le podíamos pedir nada más.
Las playas de la isla esta son cojonudas, pero lo malo de esta temporada es que es de marea baja y de día la mayoría de playas están sin agua hasta dónde empieza el coral y claro, no te puedes meter porque lo pisas entero y eso corta, pincha, y como no andes con ojo te escupe e insulta. Las puestas de sol desde la playa de nuestro bungalow eran espectaculares, un paisaje perfecto, con poca gente, musiqueta en las terrazas de los bares, de lujo vamos.
Para movernos por la isla nos alquilamos unas motos, pero al segundo día de andanzas moteras, queríamos ir al lado este de la isla y la carretera no era muy buena, pero nosotros tiramos palante hasta que llegó un tramo donde la carretera se terminó y empezaba un camino de tierra con unas cuestas increíbles. Tanto eran que en una de estas tuve que frenar tanto que las ruedas se me bloquearon y no pude sostener la moto recta y pegué una taleguilla maja. Me caí cuadno ya estaba frenada la moto, intenté poner los pies para sostenerla, pero había surcos de la lluvia y se me ladeó hasta que se me cayó encima de lado.
No os preocupéis que no me pasó nada, unos rasguños y el honor resentido de nuevo (con lo que me están gustando las motos y así me lo pagan) y ya está. Bueno la cartera un poco resentida también porque aquí no existen los seguros, el que la hace la paga.
Lo siguiente es explicaros la fiesta de la Luna llena. De los tres españoles, el único que vino fue Toni, cuando llegamos al pueblo de la fiesta empezó a caer una que te cagas y pensamos que nos tendríamos que volver porque eso parecía que no iba a terminar nunca, pero que va, al cabo del rato fue dejando de llover hasta que nos decidimos salir del restaurante hacia la playa. En realidad no dejó de llover en toda la noche, pero tampoco era mucho así que todo el mundo a remojo.
La fiesta en sí, consiste en un montonaco de guiris bastante jóvenes borrachos como cubas, pintados todos con pinturas florescentes, en una playa con bares que ponen música más o menos buena y poca cosa. No es para tanto, os lo aseguro, eso lo digo por la gente que le han hablado de ella. No os penséis que lo pasamos mal, para nada, de hecho nos pegamos una buena fiestecica los tres juntos, nos embolingamos y nos reímos un montón. Al llegar al hotel, Toni y yo nos colamos en el hotel de al lado y nos pegamos un chapuzón en su piscina antes de dormir la mona.
El día después estuvimos mareando la perdiz todo el día con la resaquilla y al siguiente ya nos fuimos a nuestro siguiente destino…
Phuket

Koh Phangan

Fullmoon Party